La elección de María de Jesús Patricio Martínez como vocera del Consejo Indígena de Gobierno y candidata independiente  a la presidencia de la república en el 2018, estuvo rodeada de símbolos y sahumerios provenientes de las profundidades del mundo que la eligió de la mano del CNI y del EZLN. Patricio Martínez es en los hechos la primera candidata formal designada para la elección presidencial del año próximo en el país, otra lección llegada de abajo que demuestra que cuando la discusión política no se circunscribe únicamente en torno a la toma del poder los ciudadanos logran acordar sin dilaciones acerca de quién los represente.

Una curandera para que sane al país. Esa es María de Jesús Patricio Martínez, una mujer nahua, originaria de la comunidad de Tuxpan, Jalisco, quien tiene 57 años y más de la mitad de estos dedicado a curar a su pueblo. Desde muy joven y sin importarle las horas que fueran recorría las calles de Tuxpan para asistir a los que necesitaban su ayuda. Se hizo curandera porque desde niña aprendió que el mejor antídoto contra cualquier mal residía en la luz de las hierbas y que la esencia de la vida no provenía de una máquina de coca cola sino de la sabia naturaleza.

“Desde hace muchos años vi a las mujeres mayores, entre ellas mis tías y mi abuela, como curaban a los enfermos de susto, espanto, aduendado, bilis, debilidad o canícula. Mi tía Catarina, por ejemplo, hacia las limpias con plantas y preparaba ungüentos que esparcía por todo el cuerpo de los enfermos”, dijo María de Jesús Patricio hace algunos años antes de este 26 de mayo en que fue nombrada vocera y candidata a la presidencia de la República por el CIG.

Marichuy como la conocen en su pueblo, es responsable desde 1992 de la Casa de Salud Calli tecolhuacateca Tochan, un espacio dedicado al ejercicio y desarrollo de la medicina indígena tradicional de la comunidad Nahua de Tuxpan. Actualmente coordina junto con la Universidad de Guadalajara una serie de talleres para extender y preservar el ejercicio de la medicina tradicional.

Su posición y reconocimiento al interior del Congreso Nacional Indígena está básicamente vinculado a su trabajo como medica tradicional y defensora de los valores políticos y culturales de su pueblo. Su praxis y voz seguramente inspiró su elección.

Los que la conocen dicen que Marichuy es una mujer sensible e inteligente. Se ha ganado el respeto de los integrantes del Congreso Nacional Indígena al que pertenece desde su fundación en 1994. Su lucha, como la de sus compañeros, ha sido siempre la defensa de la autonomía y respeto del hábitat de los pueblos indios de México. Marichuy es sin duda depositaria de la herencia e imaginario de la comandanta Ramona, una indígena tzotzil, integrante de la jefatura militar del EZLN, fallecida debido a un cáncer de riñón en enero de 2006.

Horas después de su nombramiento como vocera y candidata del CIG, Marichuy dijo de manera sencilla:

“La Casa de Salud nos ha llevado a la defensa de la medicina tradicional, los territorios indígenas y la madre tierra desde la perspectiva anticapitalista, de la lucha libertaria de los pueblos indígenas, circunstancia que nos ha hecho promotores activos del Congreso Nacional Indígena (CNI), de los foros y encuentros en defensa de la medicina tradicional y de la alianza estratégica entre el movimiento indígena civil y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)”.

Los trabajo del CNI y EZLN para la elección de Marichuy contaron con la presencia de invitados indígenas de otros países y del ex rector de la UNAM, Pablo González Casanova, un politólogo de peso completo relacionado a la lucha y resistencia del EZLN desde 1994.

Don Pablo, sereno, como es, vio desfilar a un Sub Comandante Galeano mudo y a un Comandante Moisés de palabra concisa.

En la inauguración del encuentro celebrado en el Centro Indígena de Capacitación Integral (CIDECI) en San Cristóbal de las Casas, hubo la presencia de la Defensa Zapatista, una metáfora futbolera encarnada en una niña indígena, inspirada por el sub comandante Galeano en sus comunicados de los últimos meses. La Defensa Zapatista, con capucha, vestimenta tzotzil y un balón de futbol en las manos deseó suerte a los integrantes del cónclave y les pidió no rendirse.

Lo que no se supo es si la niña zapatista se retiró a descansar para estar lista y ver la tele que horas después trasmitiría la final del campeonato entre Tigres y las Chivas de Guadalajara. Mientras Guadalajara se impuso por 2 a 1 al equipo del Tuca, México era puesto a prueba y su clase política corrupta había sido auténticamente desafiada en otro partido, el de la imaginación y las ideas.