Teoría del juarense, más allá de ser una teoría, si es que pretendió serlo, llega a entenderse mejor como una radiografía cultural y social de esta ciudad fronteriza y de los que la habitamos. Para hablar de “juaritos” en ocasiones se ha recurrido al amarillismo o a la “fantochería” académica, en otros momentos sencillamente se han quedado cortos los comentarios al respecto.

Saliéndose de esta lógica, Ricardo León muestra “…un  acercamiento a Juaritos y a los juaritos, para que quien se resista a su lectura, toda o en partes, no importa, tenga otros elementos para seguir hablando bien o mal de un punto minúsculo en el universo pero en el que a diario conviven casi dos millones de personas…”.

Para entender el lugar donde se realizan las labores cotidianas, se debe “…aprender a sentir, a ver, a oler, a escuchar, a palpar todas esas historias, pequeñas, enormes, a veces con apariencia de insignificantes, pero que son las que arman un escenario completo…” (p,9). Pese a que el título del libro, describe a este trabajo como “un glosario, guía, manual o algo parecido”. Teoría del juarense, puede leerse a través de cinco bloques completos que integran el día a día en la vida fronteriza. La alimentación, sus prácticas, los lugares, los personajes y el paisaje fronterizo forman el esquema en el que Ricardo León fundamentó su conceptualización sobre los que viven en Juárez.

Los alimentos de los juarenses

A la hora de comer en juaritos nos apuntamos solos… Una manera de conocer mejor a esta frontera, es a través del estómago, satisfaciendo el hambre, o como dirían aquí en Juárez “echándole botana al cuerpo”; por ello, dentro de las letras A (Alimentos) B (Burritos) y C (Carne Asada) de este glosario/guía/manual, el lector encontrará una detallada guía culinaria y referencias específicas para darle gusto al paladar.

Dentro del apartado A, se ubica un listado que despliega los alimentos tradicionales de esta ciudad, como las margaritas y burritos; también una selección bastante amplia de bares y restaurantes para degustar bebidas, cortes, alimentos del mar; entre otras opciones con buena recomendación (a pesar de que no pagaron a Ricardo el debido comercial que les hizo. También cabe destacar, que la redacción de este apartado no implicó gastos al autor.)

Si de tradición alimenticia estamos hablando, los burritos no pueden hacerse a un lado, al constituir un elemento consustancial del modo de vida juarense. Con el paso de los años, el guisado envuelto en tortilla de harina adquirió la categoría de tapa gourmet  ante los ojos de aquel fuereño primerizo en la gastronomía de la frontera.

Ricardo señala, que inicialmente este platillo fue hecho de frijoles refritos. Con el tiempo y las diferentes oleadas de población flotante que llegaron a la ciudad, los guisos fueron variando y el burrito comenzó a ser de chile en verde y rojo, de chicharrón prensado y a la mexicana (carne deshebrada con chile, tomate y cebolla). La gente entraba y salía de las burrerías. Se comenzaron a ofrecer burritos de tortitas de camarón, para la temporada de cuaresma, “…burritos de romeritos, de asadero con aguacate, lengua con chícharos, jamón con aguacate…” (p, 31).

La desgracia del burrito comenzó cuando las tortillas de harina comenzaron a producirse en masa y dejaron de ser recién hechas para satisfacer el hambre del comensal que lo necesita para continuar con sus labores rutinarias.

El calor en juaritos es tan abrazador, que dio pié a un dicho popular para cuando la temperatura llega a grados insoportables: el diablo esta planchando. Pude pensarse erróneamente que en Ciudad Juárez se suspenden actividades al aire libre por lo agresivo del clima. Las altas temperaturas de la región han sido, son y serán un excelente pretexto para La Carne Asada (C). Ésta práctica de echar vaca al asador es detonador de reuniones familiares y con los amigos. Así, se asarán “…ribais, nuyors, tibones, sirloines, arracheras, chuletas o carricitos que asoman algún fragmento que pueda masticarse o al menos chuparse” (p, 41.),  cualquier tipo de corte que en su vida terrenal haya sido vaca, vaquilla o res seguramente estará en el asador del compadre, del amigo o del vecino.

El objetivo de este apartado, es destacar la importancia de los alimentos juarenses para desarrollar la vida social del fronterizo. La preparación de la carne asada se extiende desde la celebración de la Semana Santa, hasta los frescos otoñales de octubre y noviembre; y con ello se fortalecen alianzas comerciales, lazos matrimoniales, compadrazgos, celebraciones patrióticas, graduaciones y un sin número de pretextos para la preparación de este alimento.

Personajes de la frontera: fronterizos entre otras representaciones

 Benito Juárez

En el 2006, se acercaba la conmemoración del natalicio número 200 de un ilustre personaje mexicano, portador de la bandera del liberalismo en el siglo XIX y airoso vencedor al imperio de Maximiliano de Habsburgo. Estamos hablando de Benito Pablo Juárez García, letra (B) del glosario. Aunque estos datos eran ignorados por los funcionarios de la ciudad ,esto no importaba, ello era motivo perfecto para rendir pleitesía al finado héroe mexicano.

En la conmemoración de su nacimiento, la ciudad fue testigo de la elegancia y el buen gusto que tales servidores pueden ofrecer al pueblo. Les vino a la cabeza cual destello fugaz, la idea de honrar sus hechos, y producto de ello fue la conexión de un sendero luminoso en las montañas de la ciudad donde las apuestas están, aún ahora, 10 a 1, a que es un culto exacerbado a Homero Simpson o replica pirata hecha en el mercado de los herrajeros a la Mona Lisa.

Los cigarreros juarenses

Un personaje que facilita la vida del conductor en las calles de Ciudad Juárez, es el Cigarrero, letra (C) del manual. “personaje de la calle juarense dedicado a la comercialización diurna, nocturna y taciturna de paquetes de cigarros de procedencia extranjera en esquinas y cruceros viales a lo largo y ancho de la ciudad”. (p, 48.) Ricardo señala que este actor citadino es emblemático desde la década de 1970 y aunque presenta una tipología detallada de los cigarreros de la ciudad y el crucero en el que se les puede ubicar, ellos son los que ofrecen al guiador todo tipo de marcas de tabaco para aquellos pulmones ávidos de humo nacional o extranjero.

El vendedor de cigarros no es solamente quien ofrece tabaco a los tripulantes de todo tipo de automotor o transeúnte, sino que puede entenderse como un personaje de la ciudad que navega esta urbe y trata con todo tipo de consumidores, es una figura fronteriza que seguramente entiende mejor que nadie el día a día de una ciudad como Juárez, desde cada una de sus avenidas y esquinas y a cada una de sus horas.

 El fuereño y el Juanga

Ubicados en las letras (F y G) respectivamente, son dos personajes que conforman la fauna social de los que habitamos esta ciudad. En la definición de Ricardo, fuereño es: “…todo aquel individuo que viviendo en Ciudad Juárez, su lugar de nacimiento es otro.” (p, 89.) Entonces, encontramos a los más destacados. “El chihuahuita”, “el chilango”, “el gabacho”, “el juarocho” y “el torreonero”.

Interesante es que a pesar de todo lo que se dice aquí y allá de esta ciudad, ella da albergue y sustento para quien quiera, decida o tenga que radicar en ella porque no le queda de otra. Juárez se convierte en un “nido de tolerancia” dice el autor, en el que pueden convivir personas de todas las ascendencias, tradiciones y religiones; toda esa población de inmigrantes a veces estacional, a veces permanente, ha colocado a “juaritos” como una ciudad migrante, colgando así los juarenses de nacimiento una etiqueta que dice “especie en peligro de extinción”.

Por otra parte, “Juanga”, es la abreviación coloquial y local de Juan Gabriel, personaje al que el juarense le tiene una devoción exacerbada y a veces exagerada por lo bonito de sus melodías. En agradecimiento, el ídolo de multitudes ha referenciado a Ciudad Juárez y a los juarenses en varias de sus canciones. El apartado, se desarrolla con  formato de entrevista, y viene a reafirmar la forma en que el fuereño llega a realizar las cosas en tierra juarense para obtener éxito.

Ricardo reafirma algo importante, en Ciudad Juárez todo mundo la puede hacer, no importa el origen que uno tenga, si uno le pone “machin al marro” y se dedica de lleno a lo que quiere, las cosas se dan sin complicación y sin generar conflicto con nadie, porque Ciudad Juárez es un lugar en el que para todos hay un espacio.

Hábitos juarenses, estrategias para ocupar el desierto

Conforme realice la lectura de este libro (hágala como quiera, que al autor poco le interesa, y si es que la quiere hacer, tampoco está obligado), se adentrará a la descripción de cómo los juarenses hacemos las cosas.

Cómo se ha ido habitando esta frontera en años recientes es bien interesante, para ello La Invasión, letra (I) le hará comprender de manera contundente los procesos de ocupación de la tierra en esta frontera. Imagine que llega a la ciudad sin ningún quinto en la bolsa, pero usted no es inútil y sabe hacer muy buenos tacos de barbacoa (el ejemplo que pone el autor).

Como puede, logra juntar sus pesos para montar un puesto de barbacha, que le dará de comer a usted y a toda su descendencia. Pero aún es un recién llegado a la ciudad. Necesita un lugar donde dormir y se afilia a una agrupación para habitar algunos predios “sin dueño”, al cabo aquí hay bastantes hectáreas, metros cuadrados y demás unidades métricas sin habitar. Entonces, ocurre la invasión. Al poco tiempo, el municipio seguro le escriturará los territorios invadidos como su propiedad y se convertirá en el único dueño; entonces, se abre otra oportunidad para seguir vendiendo sus sabrosos tacos.

La asociación a la que está afiliado sigue localizando extensiones de tierra sin habitar y usted se sigue registrando, sigue invadiendo y le siguen escriturando. Como su descendencia es numerosa, comienza a delegar obligaciones y a dejar a cada uno de sus hijos en los puestos de barbacoa que con tanto trabajo levantó y así hasta llegar a la vejez, no sin antes dejar a todos sus hijos bien asegurados, con casa y trabajos para que no pasen los mismos avatares que a usted le tocó sortear.

 El caló juarense

Ciudad Juárez como un referente en el que habitan infinidad de personas, de infinidad de lugares posibles e inimaginables refleja en su habla lo peculiar de su vocabulario. El idioma es una porción de cultura con la que se vive día a día y se transforma constantemente con la interacción de la sociedad en su conjunto. La Teoría del Juarense ofrece al lector un sucinto glosario que le permitirá al fuereño o recién llegado a la ciudad una forma eficaz de comunicarse con los habitantes de esta frontera.

Así, si a usted, un “bato” le pregunta por la ubicación de su “chante”, sabrá que un conocido/amigo le está preguntando por su domicilio. Si en el “jale” su supervisor le dice que haga sus obligaciones laborales “en calili” porque está viéndose lento. Entenderá que el trabajo deberá ser con mayor rapidez. O si después de darle una “chainola” a sus “calcos”  para visitar a la “jaina”, el interesado lector de mencionado glosario, deberá estar en la misma sintonía y ubicar líquido para los zapatos y novia y, así hilar toda la frase.

El léxico fronterizo es constantemente nutrido por un sin fin de influencias lingüísticas. Las miles de personas llegadas a esta frontera establecen su propia forma de lenguaje y la funden con el caló juarense; creando así variaciones del idioma y extendiendo las particularidades del mismo. La forma de hablar en la frontera es entonces una suma de varias voces que crean un constructo dinámico sobre el cual es posible repensar cualquier forma de comunicación y acoplarla a una situación específica. Otro factor importante para tal diversidad es la cercanía con los gabachos. El uso de anglicismos es común entre los juarenses, debido a la vinculación íntima con el vecino del norte.

Reciclaje    

Juaritos, al ser una ciudad tan noble, bondadosa y llena de virtudes, ¡qué chulada! exhortó a Ricardo León a elaborar una carta (con debida razón) dirigida al presidente de la Fundación Nobel, en Estocolmo, Suecia con el motivo de reconocer a Ciudad Juárez como pionera en las prácticas de reciclaje y re-uso.

La práctica juarense nombrada como “el kilo” (k), posicionan a nuestra queridísima urbe como “un modelo de necesarísima política del reciclaje”. Aunque el resto del mundo lo desconozca, lo ignore o sencillamente no le interese, Ciudad Juárez está comprometida en ser la respuesta a  la sociedad consumista de los Estados Unidos, al menos eso dice Ricardo.

Esto no tendría que ponerse en tela de juicio cuando la ciudad ha dado asilo y puesto nuevamente en marcha a todos esos carros en desuso que los gabachos ya no utilizan porque ya tienen uno del año o porque para ellos son inutilizables; además, en Ciudad Juárez la política de re-uso es tan variada que no sólo se aplica en automotores, la encontramos también en la ropa que niños jóvenes y ancianos reusan. Estas acciones nos llevan a destacarnos como una ciudad donde la conciencia ecológica y el compromiso con el medio ambiente es tan evidente que Ricardo León espera que la respuesta a su epístola sea favorable.

El puente/The border

Las relaciones internacionales son tan importantes como cotidianas en la vida del juarense. A Ricardo León no se le pudo haber ocurrido mejor idea que diseñar un (in)útil manual de cruce fronterizo para aquél recién llegado a la ciudad, que despistado, no capta  aún lo que implica el ritual fronterizo de cruzar al chuco.

Como en juaritos la “cruzamentación” a la vecina ciudad se realiza todos los días Ricardo, atendiendo a éstas prácticas elaboró “paso a paso hasta El Paso”, que sintetiza todo el estrés al que es sometido el fronterizo. No importando ni la condición, ni la clase social, siempre será sospechoso de un oficial “americano” (por lo general más prieto que el que esto escribe) que le pedirá sus documentos y le preguntará por las actividades que realizará y por el efectivo que porta al cruzar. “La Guía Manual para Cruzar un Puente Internacional (versión Ciudad Juárez 6.2)”, ofrecerá al lector o recién llegado a la frontera el ritual y las prácticas que como juarenses realizamos al querer adentrarnos en la vecina ciudad.

Conclusiones:

Teoría del Juarense, de la autoría de Ricardo León García, es un libro que le presenta al lector la manera en que se desarrolla la vida social y cultural de esta frontera, plasma en cada una de sus páginas la esencia de sus habitantes, prácticas usos y costumbres para realizar las cosas, para relacionarse como sociedad y comunidad ante un mundo de “primera” , como lo es la sociedad gabacha.

Ciudad Juárez, ¡que chulada! no solamente se distingue por los acontecimientos buenos o malos que le han otorgado su fama como ciudad de perdición, o donde la vida del narco es la única que se conoce. Aquél que nunca ha tenido un contacto con esta ciudad puede llevarse una grata sorpresa si presta atención a cada una de las sugerencias que le hacen y se da tiempo para que a través de los sentidos pueda experimentar el estar o haber transitado por esta frontera.

Prestando atención a lo visual, a lo sensitivo, a lo táctil, a los olores y sabores, el lector se dará cuenta que la ciudad ofrece un paisaje distinto en cada una de sus áreas, zonas o barrios. Desde cada uno de ellos y cada una de esas ubicaciones el paisaje juarense se engalana y ofrece un espectáculo que hace que el entorno norteño ofrezca un cálido recibimiento al visitante, fuereño, inmigrante o invasor que llega a esta ciudad.

Referencia

Ricardo León García. Teoría del juarense, Almuzara. España, 2007. I.S.B.N, 978-84-96968-09-7. pp. 300.