Un repaso curricular acerca de la trayectoria de los nombres seleccionados por Manuel López Obrador para ocupar puestos claves en su próximo gabinete, pone en duda una de las promesas verticales del candidato triunfador morenista: cambio de régimen aparejado a la cuarta transformación del país. En este texto, Cesar Silva Montes revisa el escenario post electoral y pone el acento sobre íes desde la perspectiva de los últimos reclamos provenientes del mundo zapatista.

No es novedad que cuando se elige al nuevo presidente el actual pasa a segundo término. Así que AMLO aprovechó el espacio para hacer anuncios espectaculares (dirían los clásicos del periodismo contemporáneo). Un día presenta al afamado José Ramón de la Fuente como embajador en la ONU, que en su historial democrático nada dijo sobre el encarcelamiento de las y los estudiantes que sostenían la huelga en la UNAM en el 2000. Después nombra a Manuel Bartlett director de la Comisión Federal de Electricidad, acusado de cómplice en el fraude de 1988, pero redimido gracias a su “férrea” oposición a la privatización del servicio eléctrico. Ya se sabe que Andrés Manuel es pragmático y aprovecha las facultades de presidente electo para designar a quien se le ocurra. Su postura política hacia el centro es clara y en su república amorosa caben todos y todas, como en el arca de Noé. Valga la metáfora: hasta cambió a Belinda por Jesusa Rodríguez como “cantante de cabecera”. A los empresarios les dijo “no se pongan nerviosos”, seguirán haciendo negocios porque el sistema no cambiará; y para los pobres habrá caridad.

Otro nombramiento es el Esteban Moctezuma para dirigir la educación pública, secretario de gobernación con Ernesto Zedillo y quien negociaba con el EZLN mientras preparaban la captura de la dirigencia zapatista. Se entiende que es la reciprocidad a Salinas Pliego por la adhesión a su candidatura. Y luego se enojan cuando Moisés y Galeano quienes, a nombre del zapatismo, declaran: “por el bien de todos, primero los huesos”. Otro ejemplo, es Germán Martínez Cázares nominado senador plurinominal por Morena por los favores recibidos de traerse algunos votos del PAN. No contento con asegurarle un hueso sin hacer campaña, ahora será el director del IMSS. En Chihuahua, Juan Carlos Loera elegido diputado federal, se trocará en coordinador estatal del gobierno de AMLO. José Antonio Meade, después del desayuno en la casa de transición, pasó del neoliberal causante de la debacle económica del país a “una persona buena, decente, honorable”. Esto gracias a ser el primer contrincante en reconocer su triunfo. Pero Nestora Salgado, que no olvida, demandó las disculpas públicas por las difamaciones y calumnias de Meade como parte de la reconciliación.

Pero las críticas por sus designaciones, no merman el ánimo festivo de AMLO. Él disfruta la luna de miel con la sociedad y el empresariado. Si hay duda respecto a la honorabilidad de cualquiera en su nuevo encargo, él barrerá la escalera de arriba abajo y el corrupto se irá. Lo que opacó su entusiasmo fue la multa de 197 millones de pesos por el uso con fines electorales del fideicomiso Por los demás. De inmediato Súper AMLO interrumpió sus vacaciones para mostrar que no hay irregularidades y volver a las frases de campaña: “es una vil venganza”. Como le iban a echar a perder la fiesta si en primera instancia la dirigencia de Morena aseguró que el fideicomiso era particular. Por tanto, no existe obligación de abrir la información al escrutinio ciudadano. Raro que las personalidades que constituyeron el fideicomiso no hayan sido contundentes para rechazar las imputaciones del INE. Hasta el padre Solalinde, en una entrevista con Aristegui, no pudo defender la transparencia del fideicomiso. No obstante, la impugnación de la sanción ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) se resolverá a favor de Morena, dicen las filtraciones de la prensa.

Pero en su camino en caballo de hacienda, AMLO tiene un pendiente: su acercamiento con el EZLN. El virtual presidente sabe que el zapatismo fue contundente y le expresaron: “podrán cambiar el capataz, los mayordomos y caporales, pero el finquero sigue siendo el mismo”. En su ola de amor y paz, deberá modificar sus descalificaciones hacia Marichuy cuando afirmó que su candidatura “era para dividir el voto de la izquierda”; “exhortar” a sus correligionarios a cambiar de twuits las declaraciones racistas y discriminativas contra Marichuy, por frases más excelsas que “persona honorable”. También le dijeron que en su arca de Noé juntaron “al noble y al villano, al prohombre y al gusano”. Así que la dirigencia zapatista no ha variado su postura crítica hacia López Obrador. El contacto con el EZLN lo derrapó el padre Solalinde, porque afirmó que el zapatismo había aceptado un diálogo. Pero Moisés lo negó, aparte de ser mentira, porque el EZLN solo ha recibido de Solalinde insultos, calumnias y comentarios racistas y machistas. Expresiones de las que el cura no se deslindó en entrevista con Carmen Aristegui.

Moisés continuó con el “perfil” del enviado de AMLO. Igual que los anteriores gobernantes Solalinde nos considera indígenas ignorantes y manipulados. Moisés destaca el protagonismo del padre y su exigencia de sometimiento; hasta le recordaron uno de los mandamientos: “No levantarás falsos testimonios contra tu prójimo”. También rememoró que con Zedillo como presidente electo se aprovecharon contactos iniciales vía Esteban Moctezuma  para planear el aniquilamiento de la dirigencia zapatista. De ahí la duda si Solalinde será el relevo para acabar con el EZLN. Por último, cuestionan que si se autodenominan “el cambio verdadero”, porque empiezan con mentiras y calumnias repitiendo los “usos y costumbres” de los gobiernos anteriores. Se podrá diferir de la postura del EZLN, pero AMLO perdió la oportunidad de congraciarse con un sector marginado y presente en sus discursos. Tal vez en el fondo no le interesa la promulgación de los acuerdos de San Andrés de 1996 que consagran la autonomía indígena sobre su cultura y territorios. De hacerlo las comunidades indígenas se opondrían al corredor de Salina Cruz a Coatzacoalcos.

Otro anuncio “espectacular” es la baja de los salarios y prebendas de funcionarios y políticos profesionales. Vale. Ahí tiene razón AMLO: “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”. En este sentido cumple una de sus promesas y propone disminuir su salario como presidente. Ojalá la vía siga hasta lograr, como en la Comuna de París, el decreto para que el salario anual más elevado que un funcionario equivalía al salario anual de un obrero francés calificado de entonces; además, la prohibición a sus funcionarios de percibir pagos por empleos múltiples. Trabajar en el gobierno se planteó como la obligación de laborar más, sin cobrar más ni gozar de privilegios para evitar las condiciones de corrupción de los burócratas. No como ahora se cree que necesitan altos salarios y compensaciones. Ahora falta incluir la destitución de cualquier funcionario público. ¿Imposible? Las Juntas de Buen Gobierno zapatistas funcionan como se propuso después de la Comuna de París. La recompensa es servir al pueblo y no se gastan enormes cantidades en la ineficiencia burocrática. El pueblo los mantiene y cualquier miembro del gobierno es destituido si mal-gobierna.

Por último, en la votación mayoritaria también se sufragó por cambiar el modelo neoliberal de fondo, no solo arribar a un “capitalismo menos salvaje”; además, de acabar con el uso patrimonialista del gobierno y las cámaras de representación. Ya se sabe que el modelo no cambiará radicalmente, pero cuando menos que recorte las prerrogativas a los partidos políticos. El mismo AMLO recibía 50 mil pesos como dirigente de Morena. Mermar los presupuestos a los partidos evitaría el gasto en acarreos, gorras, camisetas y demás para comprar votos. Hasta los debates presidenciales salen caros con relación a pobreza del pueblo y a la diarrea verbal de cada aspirante. Para decretar estos cambios no se necesitan contrapesos, sino convicción para terminar con el dispendio. Tampoco para abandonar la práctica de gastar en placas y anuncios de que el gobierno federal construye, remoza, habilita… Para cerrar los “sectarios”, “marginales” y “radicales” zapatistas que “no representan ni a las comunidades indígenas” les desean a los nuevos mayordomos que se organicen, porque es necesario hasta para pelear por el hueso y recibir felicitaciones del dinero.