Recoger las palabras de Armida Valverde Cabral, directora de la preparatoria Altavista, vertidas en el acto de  graduación de la generación 2012-2015, significa acercarse al corazón de una resistencia cuyo reto mayor es desplazar la pedagogía oficial. De la mano de Freyre y Neil, sostiene Valverde Cabral, es realizable el sueño de ejercer otra didáctica que desde el conocimiento conduzca a la felicidad y emancipación.

Estimados graduandos y graduandas:

Que se van, que dejaremos de regañarles, de rechazarles sus “trabajos” copiados de Internet, de marcar los errores de ortografía en sus textos, de pescarlos para meterlos al salón de clase, de sacarlos de clase por adeudos pendientes, de hacerles malas caras y burlarnos de sus metidas de pata, de negarnos a aplicarles por enésima ocasión el mismo examen hasta que lo aprueben. En fin, que se van, se libran de nuestros sermones y nuestra amable presencia.

Precisamente porque se van, en nuestra memoria colectiva se activa la impronta de la Generación 2015. Los chavos tirados en el pasto, en las oficinas o en cualquier lugar donde la señal de WIFI alcance. Nuestra querida generación Wikipedia. 2014-2015, el año cuando la Prepa Altavista se aventuró a formar estudiantes trabajadores en un programa semiescolarizado con clases sabatinas. El verano cuando Altavista abrió su corazón al grupo de adolescentes que hoy nos acompaña. 2015, el año cuando a los profesores y profesoras nos faltan 43 estudiantes, a sus padres y madres les faltan 43 hijos, a los estudiantes de Ayotzinapa les faltan 43 compañeros. Y al mundo le faltan 43 que simbolizan la injusticia, la impunidad, la corrupción que campean en la sociedad mexicana  y el abandono y las omisiones de un gobierno incapaz de brindarle protección y bienestar a la juventud.

No necesito explicarles que la vida no es fácil para quienes nacimos en la pobreza. Ustedes lo saben. Además de ciencias y humanidades, en la Prepa Altavista quisimos enseñarles el amor a la vida, el respeto a sí mismos y a sus semejantes, la tolerancia a las diversas expresiones de la condición humana, la responsabilidad que implica tomar decisiones, el ejercicio de la libertad, la defensa de sus derechos y la convicción de que juntos podemos cambiar el mundo. Ojalá sepan que nos sentimos orgullosos de todo y cada una de ustedes, que los hemos querido y hemos buscado respetarlos.

No les conminamos a ser líderes ni a insertarse en la competencia de un mundo globalizado, tampoco a alcanzar el éxito. Esa es la retórica en boga para convencernos que podemos ser felices sin los demás. No les hablamos desde el discurso hegemónico (mis queridos estudiantes de ciencias sociales, si recuerdan el concepto hegemonía) sino desde nuestra ética de educadores aprendida leyendo a Freire y a Neil y, sobre todo con Ustedes. Esa que dice que la educación es un medio para la emancipación, la conquista de la libertad y la felicidad. Nosotros y nosotras, sus profesores, sólo queremos que Ustedes sean cultos, comprometidos y felices. Es más, retiro lo dicho, sean lo que les dé la gana, nosotros confiamos en su capacidad para distinguir lo que es bueno para Ustedes y su mundo.

Ojalá, sigan siendo genuinos, de adeveras, así como son ahora y no se conviertan en personas atemorizadas por la vida. Por favor no vayan a tomar pastillas para no soñar. Sueñen la vida que quieren para Ustedes y sus familias. Imaginen el mundo así como Lennon, compartido por todos y todas. Trabajen para alcanzar sus sueños y aférrense a ellos cuando la fuerza del viento amenace con cambiarles de rumbo.

Ojalá los encontremos mañana siendo buenas personas, felices, plenas, esperanzadas. Estudien porque necesitamos médicos, abogadas, químicos, arquitectas, diseñadores, trabajadoras sociales, enfermeros, ingenieras, educadores, dispuestos a poner sus conocimientos a disposición de quienes más los necesiten. Estudien porque sobre sus hombros va la esperanza de sus padres y madres que se parten la vida todos los días para ofrecerles el mejor regalo que han podido darles: el acceso a la educación y la cultura.

Ojalá nos encontremos muchas veces para celebrar la vida. La Prepa Altavista es una casa abierta para Ustedes. Felicidades y hasta siempre.