Desde las entrañas de la convicción zapatista de “no al poder”, Magdalena Gómez explica la emergencia en que se ha convertido el proceso electoral de 2018 para los pueblos indígenas. En su texto, Gómez da cabida a un párrafo de Everinda, una de las comandantas del EZLN, quien en Guadalupe Tepeyac aclaró que la participación de los indígenas en las elecciones significa “el impulso de un levantamiento pacifico nacional”. La ex asesora del EZLN en las mesas de negociación por los derechos y cultura indígena en 1996, deja al final de su escrito una pregunta para el sector de los indecisos ¿Y ustedes qué?

María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, ha recibido del Instituto Nacional Electoral (INE) la acreditación como aspirante a ser candidata independiente a la Presidencia de la República. Viene ahora la compleja etapa de reunir 867 mil firmas en por lo menos 17 entidades federativas, hasta el 12 de febrero de 2018. Para ello se requiere que hombres y mujeres indígenas y no, que les acompañe la buena fe, tengan claro el sentido de un proyecto inédito, pacífico, como el que representa la vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) del Congreso Nacional Indígena (CNI) con el acompañamiento cercano del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

En primer lugar, es preciso considerar que hay algunos sectores que manifiestan no entender o que tienen dudas, no obstante que ha pasado un año desde que el CNI anunció que consultaría la propuesta en las comunidades, lo hizo y fue aprobada por una gran mayoría de ellas, luego desplegó todo un proceso organizativo para conformar el CIG y nombrar a su vocera Marichuy.

A esos sectores deberemos otorgarles lo que un amigo dice “el mal llamado beneficio de la duda” y de nueva cuenta recordar e insistir en lo que desde un inicio se explicó: se trata de una iniciativa que busca insertarse en el escenario electoral como vía para fortalecer la organización y resistencia de los pueblos. La formación del CIG es un componente estructural para ello. Mediante el registro de su vocera como candidata independiente a la Presidencia de la República, recorrerán todo el país para lograr visibilizar la grave situación que viven los pueblos indígenas, principales pero no únicos afectados por las políticas de despojo aceleradas con las reformas estructurales en curso, en especial la minería y la explotación de hidrocarburos a los que muchos pueblos llaman “proyectos de muerte”.

¿Por qué llegar hasta ahí y superar tanto obs­táculo? Porque, evidentemente, la agenda de vida de los pueblos indígenas no está en las prioridades de ningún partido. Conste que dije prioridades. Por ello afirman que llegó la hora del florecimiento de los pueblos.

Por otra parte, tanto el CNI como el CIG y su vocera han dejado claro que la apuesta no es por el poder, el de “arriba”; que no andarán buscando votos pero sí evidenciar la crisis nacional en todas sus dimensiones. Ya anunciaron también que no aceptarán recursos públicos, así que no habrá despensas, ni tarjetas; sus actos y traslados serán financiados por sus propios pueblos. Con la cooperación, como hacen las fiestas, señaló Marichuy el pasado 7 de octubre en la explanada del INE.

Ahora bien, para que ese proyecto sea posible es preciso entender que nuestras firmas son una apuesta contra el racismo y la exclusión, incluso, para tranquilizar algunas conciencias, la firma no compromete el voto, lo único es que no se puede firmar por Marichuy y a la vez por la multitud de las y los 85 aspirantes a la candidatura independiente para la Presidencia de la República.

¿Por qué quieren una candidata indígena?, me han preguntado y les invito a preguntarse, ¿por qué no? Este proceso significará también un retrato de nuestra sociedad. Ya lo hemos visto, sólo recordemos que hace un año la andanada de críticas en ciertos medios a esta propuesta fue brutal, acusaban de pretender dividir a una izquierda con serios problemas de identidad, luego decidieron hacer el vacío y en esa postura están. En días pasados registraron su intención de ser aspirantes un buen número y de Marichuy poco se habló en los medios que inicialmente la denostaron; sin embargo, poco a poco se está reconociendo que se trata de una persona verdaderamente independiente, de trayectoria intachable; excepcional, el contraste con otra y otros aspirantes.

Por otra parte, y para seguir entendiendo, el ­vínculo cercano y hermano entre el EZLN y el CNI se muestra de manera significativa en estos días con la caravana en Chiapas a partir del viernes 13 y hasta el 19 de octubre, organizada en el contexto de la gira del Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno a los caracoles zapatistas.

Se inició en el simbólico Guadalupe Tepeyac con una amplísima participación de la población y el planteamiento de Marichuy en torno a la unidad imprescindible de los pueblos, así como de concejalas y concejales del CIG. También la Comandancia General del EZLN, en voz de la comandanta Everinda, destacó que “la iniciativa del CIG es para todos y todas, es el impulso de un levantamiento pacífico nacional. Es utilizar la plataforma de la coyuntura electoral para compartir la palabra e invitarnos en la construcción de otro país. Compartir la palabra, porque el silencio es cómplice del crimen”. Siguieron en Morelia, La Garrucha y continuarán en Roberto Barrios, Palenque, para cerrar en el caracol de Oventik.

Regresando a los sectores indecisos, les diría que si no les parece convincente la respuesta a su pregunta de por qué y para qué firmar por Marichuy, les dejo otra pregunta muy zapatista: ¿y ustedes, qué?

Publicado originalmente en La Jornada