Al recordar los íconos pop de antaño y su difusión en la comunicación rápida, Tupac Shakur y su lucha irreverente contra la marginación, surge como ejemplo de la falta de inteligibilidad entre los años noventa y nuestros tiempos modernos. Pablo Martínez aborda desde otra perspectiva un fenómeno que confrontó al east y west del rap norteamericano.

Al navegar por el Twitter, el rey social del ocio, me encontré con una serie de hashtags con el rótulo: #Thuglife. Intrigado por la representatividad de la etiqueta, accedí a ver las publicaciones relacionadas. La fantochería se había apropiado del término. Bastante extraño en esta red social ¿no les parece?.

Tupac Shakur, un rapero estadounidense, emblemático de los años noventas, fue el primero en acuñar la famosa máxima Thug Life que significa vida de matón, un código de ética dirigido a los ladrones marginados del sistema. Una especie de diez mandamientos para los desclasados. Con veintiséis puntos, code of the thug life popularizó y redifinió el mundo de los ghettos, o al menos esa era su intención.

Casi veinte años después, la Thug life fue rescatada, para su infortunio, por un grupo de piratas culturales, cuya afición reside en caricaturizar iconos trasnochados de la cultura pop. En un mundo donde es más rentable burlarse del pasado que inventar algo nuevo, la parodia del código de vida escrito por Tupac se “hizó viral en las redes sociales” (la nueva enfermedad del siglo XXI).

Octavio Paz, en su libro, El laberinto de la soledad, afirmaba que “el sentimiento de inferioridad influye en nuestra predilección por el análisis. La escasez de nuestras creaciones se explica no tanto por un crecimiento de las facultades críticas a expensas de las creadoras, como por una instintiva desconfianza acerca de nuestras capacidades”. Ya saben, pura charlatanería ¿no sería mejor un tweet?

Nadie puede negar la creatividad mexicana, nosotros inventamos a los parqueros #quiubole #dóndeestaminobel? #thuglife.

Es así como la thug life descrita por el rapero estadounidense se convirtió en un hashtag donde se amontonan frases de un sinfín de comediantes, que exhiben su vida e ingenio sarcástico ante los ojos del mundo virtual.

En ese espacio, se cambiaron las pistolas de los vendedores de metanfetaminas en los barrios pobres, por los tweets en los starbucks, donde algún incauto presume que no se lavó las manos cuando fue al baño y todavía tuvo el descaro de robarse dos servilletas. Llegamos a tal extremo que la vida de matón en nuestros tiempos modernos es representada por un niño gordito que le grita colérico a su madre para que no lo separen de la televisión.

Pasado este punto de catarsis, a más de un distraído se le ocurrió preguntarse acerca de la relación directa entre la deformación de una idea y el inmenso número de mentes que la distorsionan. Parece ser que el Twitter lo había hecho de nuevo. Tomar una frase pasada de moda, deformarla,  agregándole sarcasmo y vomitarla de vuelta al ciberespacio donde terminaría de desvirtuarse. Algo así como jugar al teléfono descompuesto en la Torre de Babel. Pura histeria colectiva, diría mi abuelo. Pero bueno, empecemos por el principio.

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Tupac Shakur y su primer disco 2Pacalypse Now irrumpieron en la escena musical hacia finales de 1991. En un ambiente poco propicio para el surgimiento de una estrella del rap, este rebelde nacido en el East Harlem de Nueva York se caracterizó siempre por su actitud cínica y contestaria. Tupac no tenía filtros. Marcado desde su nacimiento por su raza, color y origen social, la estrella del ghetto imponía su irreverente mundo a la hora de hablar, componer y desenvolverse en una de las naciones que se recuperaba de la larga resaca de la segregación racial.

Tupac es hijo de la pobreza, la marginación pero también de la lucha en contra del status quo. Un mes antes de su nacimiento, su madre, Afeni Shakur fue absuelta de ciento cincuenta cargos de conspiración contra el gobierno de los Estados Unidos. Su propio nombre es un homenaje al caudillo indígena Tupac Amaru II, líder de la llamada “gran rebelión peruana” de los indios quechuas contra el régimen colonial español en el siglo XVI. Sus padres eran integrantes del Partido de las Panteras Negras, declarado enemigo público por el FBI en 1969 en represalia a sus acciones anárquicas y de reivindicación de los derechos de los negros.

Debido a la intensa actividad política y militante de su familia Tupac conoce varios hogares (todos ellos pobres ) durante su infancia. Cuando tenía 17 años se trasladó junto a su madre y hermanos a Los Ángeles, California debido a que su padrastro, Mutulu Shakur, fue arrestado por el FBI después de permanecer un lustro en la lista de los “Diez mas buscados”. Es ahí donde conoció la venta de drogas en las calles. En estos años tormentosos Shakur buscó refugio en la poesía y las artes escénicas, catalizadores que años después lo conducirían al mundo del rap.

Es comprensible entonces que los primeros discos de Tupac Shakur versarán sobre la vida en los ghettos, los enfrentamientos con la policía, la marginación social y la violencia contra las mujeres. Con temas políticos y demandas sociales, el movimiento por la  reivindicación de los derechos civiles que Martin Luther King, Malcom X y las Panteras Negras habían librado desde sus diversas trincheras. Tenían una nueva cara pública. Los jóvenes de todas las razas celebraban el descaro de Shakur y comenzaron a imitar su estilo.

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Un par de películas, cientos de apariciones en medios masivos de comunicación y miles de discos vendidos convirtieron a Tupac en una referencia no sólo en cuanto a música y estética se refiere. Su voz tenia un peso político, y era bastante incómoda para los grupos de poder ultraderechistas y racistas que gobernaban Estados Unidos. La fama de Shakur empezó a despegar en momentos en que la tensión racial gringa alcanzaba su punto cúspide. Los famosos e infames Rodney King riots , en abril de 1992 escalarían a problema de primer orden para la homeland security norteamericana.

Un vídeo filtrado por las televisoras (en ese momento todavía no se conocía el fenómeno de viralidad que tanto presume la internet en estos días) mostraba a un hombre de color retorcerse de dolor ante la golpiza propinada por cuatro oficiales de policía caucásicos. La indignación y el descontento no tardó en aparecer. No había otra cosa de que hablar en el trabajo, en la casa y en la oficina. En una sociedad familiarizada a la impunidad contra los más desprotegidos, no se hizo raro que un jurado blanco absolviera a los cuatro uniformados con una simple explicación: estaban cumpliendo con su deber. Lo demás, como algunos dicen, es historia conocida.

Por una semana, una gran parte del South Central de Los Angeles se transformó en una pesadilla surrealista. Asaltos en las calles, negocios quemados, carros destrozados. Gritos de indefensos y escenas de cólera asustaban a la nación entera en los noticiados nocturnos. La clase marginada salió a las calles en un claro acto catártico. Había estallado la olla de presión. La rabia acumulada por los abusos policiales, el racismo rampante y la pobreza extrema salieron a relucir. La policía de los Angeles fue incapaz de acallar el clamor popular. Los ghettos reclamaban su lugar a sangre y fuego.

El presidente George Bush atendió la emergencia nacional con la serenidad de un veterano de guerra y el cinismo de un viejo republicano. A unas horas de comenzados los disturbios aseguró: This is the brutallity of the mob, pure and simple, and let me asure you, I will use whatever force is necessary to restore order. La incomprensión latente entre las clases oprimidas y su gobierno quedó de manifiesto. El gobierno norteamericano no buscaba una restauración del tejido social, desgarrado por décadas de abusos constantes y resentimientos acumulados. Su objetivo era muy claro: acabar de forma rápida y eficaz con los disturbios para que las cosas volvieran a estar como antes. Era el retorno del establishment. Días después la guardia nacional cumplió la orden presidencial.

Con la salida al mercado de su segundo disco, Strictly 4 My N.I.G.G.A.Z. , en 1993,  Tupac terminó de consolidar su papel como altoparlante de los sin voz. Shakur habló por todos los negros oprimidos bajo un yugo simbólicamente menos agresivo pero igual de efectivo que el de la esclavitud: la marginación. Había una realidad innegable, a la sociedad blanca parecía no importarle la situación de los ghettos ¿eran necesarios los Rodney King Riots para visibilizar una situación tan seria?.

El rapero aprovechaba su recién ganada notoriedad para expresar estas ideas con firmeza. You know what gang violence is/mostly and the people dont want you to hear this/somebody shoots your family member/so of course you retaliate/ You know what I mean/Same thing the U.S does except nobody even shot their family members. Sus letras eran cada vez mas combativas y no tenían miramientos a la hora de señalar a los culpables de la situación prevaleciente en los barrios marginales.

you know, they see that, somebody bomb a school/and all these people get killt/so the united states feel like ooh thats messed up/we gotta go show em who tha real killers/this country was built on gangs, you know/I think this country still is run on gangs/ republicans, democrats, the police department, the FBI the CIA, those are gangs/ you know what I mean the correctional officers/I had a correctional officer tell me straight, we the biggest gang in New York state  straight up.

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En 1994 se funda Thug Life, un grupo musical conformado por Tupac, su hermanastro y sus amigos raperos. El único álbum que sacan al mercado bajo el nombre de Thug Life: Volume I tiene un importante éxito de ventas, pero sobre todo propone un giro drástico hacia la consolidación del estilo de vida de matón. La identidad del típico malandro salido del ghetto se reconstruye a través de los imaginarios planteados por las letras, estética y mensajes simbólicos de los iconos de las estrellas de rap.

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Aprovechando su rápido posicionamiento en el imaginario gringo, Tupac creo la famosa Thug Life basado en sus experiencias personales. Ayudando así, a repensar uno de los mas antiguos estereotipos construidos por la sociedad occidental: el matón. ¿Qué pasa cuando el descalzado asume su identidad y la usa como estandarte de batalla?. El famoso rapero plasmaría sentimientos identitarios de profundo arraigo en la mayoría de sus letras. They say the blacker the berry, the sweeter the juice/ I say the darker the flesh, then the deeper the roots.

Ahora bien, se puede malintepretar el verdadero sentido de thug life si se analiza sólo desde la linguística. Según las diferentes versiones que circulan y han circulado por los libros y la internet, la palabra Thug proviene del sánscrito y se usaba para definir a una antigua red de fraternidades secretas (conocida como la primera mafia del mundo). Esta cofradía del malandrismo era devota a la diosa Kali, deidad oscura y destructiva del hinduismo. Los “thug” usaban el asesinato, robo y tortura como métodos aceptables en sus actividades delictivas.

Partiendo de esta construcción lingüística negativa, Tupac se reapropió del concepto y lo resignificó con particularidades muy específicas. Así la Thug life, pasó a convertirse en un acrónimo. T.H.U.G L.I.F.E. “The Hate You Give Little Infants Fucks Everybody”. Traducido literalmente al español quedaría en algo parecido a esto: “El Odio que le das a los pequeños infantes nos jode a todos”.

El Thug Life de Tupac no hablaba entonces de los criminales desempleados con vocación delictiva desde la cuna, era mas amplio. Se refería a las condiciones en que viven los desclasados, a la pobreza y marginación como fomentadora principal del malandraje. Esto tocaba un punto medular en la conciencia estadounidense. Se juzgan a miles de criminales cada día, con las cárceles a reventar de negros y latinos todos parecen evadir el elefante en la sala: la violencia a la que son sometidos los infantes en los ghettos es un caldo de cultivo propicio para el estilo de vida tan criticado por las buena moral de la derecha blanca ultraconservadora.

En nuestra sociedad occidental se ha incomprendido históricamente a los barrios pobres. La violencia, tan marcada en estos puntos geográficos se ha tomado siempre como una condición natural del jodido. Al niño “Thug life”, crecido entre la marginación le ha sido denegado un privilegio trascendental en todo ser humano: el derecho de soñar. En cambio se la ha impuesto un sin número de estereotipos que acaban por moldear su visión de mundo. Para estos infantes, frente a una situación tan desoladora nos les queda más que sobrevivir y aceptar su realidad como la única vía posible para subsistir. Insensibilizados al dolor, repiten por simple imitación el estilo de vida que el contexto les ha enseñado.

Es mucho más cómodo persinarse y juzgar, que comprometes con un análisis que nos muestre el desagarre del tejido social y nos explica de paso el surgimiento de muchas conductas delictivas. Parece, muy al estilo de Aldous Huxley, que cada estrato de la sociedad tiene ya un destino manifiesto que cumplir. Unos nacen para mandar, otros nacen para servir. Parece que alterar el orden “natural” de las cosas es poco menos que imposible. Aquí surge un par de preguntas obvias pero que clarificarían tanto disparate ¿los niños desclasados aspirarían a un futuro diferente si hubieran nacido en otro contexto?¿nuestra sociedad es tan primitiva que permite que la clase social nos diga quienes somos?

Tupac ayudó a construir la conciencia de clase del marginado en el sentido más marxista. Se reivindicaría la vida en los ghettos y en vez de negarla o maquillarla, se empezarían a tomar acciones para transformar la realidad imperante. El Code of Thug life, compuesto de 26 reglas destinadas a limar asperezas entre las bandas de gángsters fue el primero ejemplo tangible.

A pesar de ser una propuesta con una enorme carga simbólica y una acción de contrapoder al más puro estilo de Sartre el code of thug life no pesó mucho en la vida cotidiana de los ghettos. Es hasta cierto punto una imagen romántica pero poco probable la de una larga fila de malandros dispuestos a firmar un código que constreñiría algunas de sus prácticas. Tupac vivió en carne propia el problema de enfrentarse a la ignorancia y la desidia característica de las clases pobres.

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Tupac Shakur era una persona de suma brillantez, consciente de la situación a su alrededor y con una formación combativa empezó a querer transformar de raíz la situación marginal que vivían los negros en los barrios mas pobres de las grandes urbes norteameticanas. Era un agente de caos, provocador y anarquista, sumamente incómodo al poder.

Sin embargo sucumbió ante el establishment de la forma que muchos antes que él lo habían hecho. En un momento clave de su carrera perdió piso, su discurso se empezó a desvirtuar y se adaptó al estereotipo de gangsta contra el cual tanto había peleado.

En lugar de continuar con la denuncia que lo había caracterizado al principio de su carrera, optó por enfrascarse en la famosa guerra de costas.La East Coast, conformada por los raperos de Nueva York y sus alrededores pujaban contra la West Coast de interpretes californianos por controlar el mercado capitalista de la música. Un luchador de los desclasados peleando una guerra absurda que alimenta al monstruoso sistema que aqueja a los ghettos podría parecer una contradicción.

La figura de Shakur ya no representaba el hartazgo y la digna rabia de los pobres. Ahora, al más puro estilo gangsta, el ego de Tupac era alimentado por la cantidad de mujeres con las que se acostaba, los contratos millonarios que firmaba y la enorme cantidad de frivolidades que presumía. Un joven tan consiente de su entorno empezaba a parecerse al clásico negro violento, ignorante y fantoche que la industria hollywwodense había construido y que tanto le convenía al status quo. Su inmortalidad en el imaginario popular llegó, según cuentan las malas lenguas, cuando la guerra de costas lo mató.