23/04/2017

“Vuela niño en la doble

luna del pecho.

Él, triste de cebolla.

Tú, satisfecho.

No te derrumbes.

No sepas lo que pasa

ni lo que ocurre”

Miguel Hernández

Por fin pudo configurarse y aunque siempre estuvo ahí acechando, se presentó con toda su crudeza enmudeciendo mi perfil…

¡Estaba ahí! ¡Estaba ahí!…

¿En dónde? Intercalado en miles de post’s, comentarios, videos, tweets… Mira me he alejado de las redes que me ocupaban buena parte del tiempo…

¿Qué? ¿Qué no quiero hablar contigo? No es eso, no sé si me entiendas, pero es que me estaba acechando ¿Qué? ¡Estoy hablando contigo, no es así!…

¡¿Qué no mame?¡… ¡No, no, no! ¡No es un quién, es un qué!

¡Qué no me ponga filosófico!.. Pues ni modo… Desgraciadamente todo es filosofía… Bueno no todo… Pero… Pero…

¡Era el HORROR! ¡Me entiendes! ¡E L  H O R R O R!…

Simplemente hubo un momento donde ya no pude seguir regalando like´s.