El asesinato de Miroslava Breach Velducea, corresponsal de La Jornada en la capital del Estado, reveló, una vez más, el clima de inseguridad e impunidad en que se ejerce este oficio en México. Con la muerte de Breach Velducea a manos de presuntos integrantes del crimen organizado se silenció una voz crítica en el norte del país en momentos en que Chihuahua vive un peculiar reacomodo político después del arribo de Javier Corral a la gubernatura.

En esta atmósfera habrá de analizarse el asesinato de la periodista, cuyo trabajo sobre temas relacionados con el narcotráfico, seguridad y derechos humanos la mantuvieron bajo la mira de algunos capos locales.

Semanas después de haberse registrado el suceso no hay señales de la captura de los culpables  ni tampoco hay explicaciones certeras y de fondo a cerca de las motivaciones del homicidio.

Las siguientes son algunas claves que podrían ayudar a explicar el clima político en que se inscribe este execrable hecho.

1.- Los muertos sobre la mesa es un arma estratégica de cofradías ilegítimas en un país impune. La mayor ventaja es su capacidad de presión que obliga a gobernantes a cederles privilegios y márgenes de maniobra en detrimento del interés ciudadano. Cuando ocurren hechos violentos vinculados a personajes relevantes, sus autores saben que le están arrebatando a la sociedad una voz necesaria. Los núcleos de facto conocen que el asesinato de un periodista es un arma de dos filos. Sobrevivirá la rabia ciudadana y su ola llegará hasta las calles o se logrará que la sociedad sea absorbida por un sentimiento profundo de abandono. Es obvio que los grupos de presión criminal esperan que sea la segunda ecuación la que prospere. Buscan advertir y sostener ante una ciudadanía desmovilizada y un gobierno débil que son ellos los que tienen el sartén por el mango.

2.- Si las pruebas conducen a que la orden del crimen provino de las redes del narcotráfico, cuyas hostilidades se habrían reanudado con mayor virulencia en los últimos meses, entonces alguno de estos grupos estaría enseñando el músculo y advirtiendo que en Chihuahua son ellos los que siguen mandando.

3.- El crimen de Breach Velducea comprueba que las acciones de la delincuencia organizada en la entidad están fuera de control y que la ineficacia y corrupción de las instituciones policiacas encargadas de garantizar la seguridad ciudadana pareciera no haber cambiado con respecto a la administración anterior.

4.- El asesinato de la periodista exhibe la ineficiencia de una administración encabezada por un político sin ninguna experiencia en tareas de gobierno. Antes de su arribo al poder, Corral probablemente pensaba que el estado podía gobernarse desde una palestra. Con discursos y un palo de golf en las manos es imposible administrar una entidad por donde circulan millonarias cantidades de dinero y donde los grandes negocios se fraguan siempre por debajo de la mesa.

5.- En el terreno político, la muerte de la periodista representa un duro mensaje de los grupos del crimen al gobierno de Corral, si se considera que Miroslava Breach mantenía una relación de amistad muy cercana con el gobernador y con algunos destacados miembros de su gabinete. ¿Qué pretendían con el hecho sus artífices, además de silenciar una voz crítica? ¿Escarmentar a un gobernador ensañándose en contra de una reportera afin a palacio?

6.- El hecho de que el homicidio tocará a una periodista prestigiada tiene su significado. Sus autores buscaban atraer la atención pública como una primera repercusión de su acto. Habrían de ser muy estúpidos para no creer en la ola de indignación que levantaría el suceso. Recordemos que Miroslava Breach ganó nombre y credibilidad por su cobertura acerca de temas relacionados con el abuso de narcotraficantes y caciques en zonas serranas. Como corresponsal de La Jornada la periodista reportó en muchos de sus trabajos los atropellos de poder y exhibió la cohabitación existente entre policías, políticos y narcos.

7.- La caída de una reportera crítica pareciera constituir en estos momentos el precio que los ciudadanos hemos de pagar gratuitamente si el gobierno termina por ceder al narcotráfico un lugar en la mesa de negociación donde se debata y acuerde en los siguientes meses un plan integral de seguridad para el Estado.

8.- Si el asesinato fue orquestado como parte de una estratagema que busca someter a corral a jugar con las mismas reglas de la administración anterior, además de quitarse de encima la labor de una reportera contestataria, entonces los chihuahuenses estaríamos en presencia quizá de uno de los primeros crimenes fraguados por un grupo de poder fáctico, que ante su derrota en las urnas, ahora disputa espacios y miden fuerzas asesinando a periodistas y líderes comunitarios de trayectorias limpias y destacadas.

9.- El sacrificio de Miroslava Breach Velducea presupone que el tema de la seguridad será el mayor escollo que el gobernador tendrá que librar de ahora en adelante si pretende que su gobierno llegue a buen puerto.

10.- Obligado a llevar ante la justicia a César Duarte Jaques, uno de los gobernadores más despóticos y corruptos que ha padecido la sociedad chihuahuense en las últimas décadas, ahora el gobierno de Javier Corral está sometido a otra presión no muy distinta: detener a los responsables del crimen de Breach Velducea y presentarlos sin dilación ante un juez competente para que sean procesados. De allí la importancia con que el diario La Jornada cierra su editorial del 24 de marzo. “Demandamos una investigación conforme a la ley, rápida, exhaustiva y certera. Queremos que se encuentre a los asesinos y no que se inventen chivos expiatorios. Exigimos verdad y justicia ¡Ya!”. Pareciera ser éste hoy el mismo clamor de la sociedad chihuahuense y del país entero.