Políticos corruptos, empresarios voraces y organizaciones sociales oportunistas, todo un enjambre, parte de un segmento de lo peor de la sociedad juarense, atrás de la sotana del Papa Francisco, con tal de acrecentar sus ganancias y su protagonismo. Cesar Silva Montes, investigador en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) pone el dedo en la llaga acerca de los preparativos y gastos de una visita que se espera crítica, lejos de la complacencia con el poder.

En el Juárez del discurso y la realidad, la visita del Papa se comercializa y se buscan votos al máximo. Cuáles abejas sobre la miel (con perdón del Pistachón Zig Zag) empresarios y políticos se cuelgan de la imagen del jerarca de la iglesia católica. Nada fuera de lo común en un mundo donde la única mercancía que se puede comprar es la ética y vivir del erario público es la máxima ambición de la clase política. A costa del presupuesto de todas y todas, más la buena fe de las personas que profesan el catolicismo, pendones y panorámicos, remozamiento de avenidas y parques, más la construcción de un altar, son la parte visible de la venida del Papa Francisco. En segundo plano queda su exhorto evitar la corrupción, las muertes y la desigualdad en México.

El caso más patético de oportunismo comercial es de Gas Natural de Juárez. A mi casa llegó un kit del Recuerdo de la Visita del Papa Francisco a Ciudad Juárez. La hipocresía de la empresa no tiene desperdicio: justifica su envío porque soy un “Cliente distinguido”. Tan “notable” soy que no escribieron mi nombre en el sobre. Pequeño olvido para lograr que con su publicidad me creyera las veleidades de una empresa monopólica y desmedida en los cobros domiciliarios. Un solo ejemplo: pagamos el seguro de cobertura para sortear los vaivenes del incremento en los precios del gas cuando su costo bajó en el mercado internacional. Si fueran mínimamente congruentes con la austeridad que prédica el Papa, disminuirían los precios del combustible y colaborarían a que la gente pobre pueda calentar sus hogares para sobrevivir con más comodidad los crudos inviernos juarenses. Por esto, lo de “distinguido” me anda valiendo, como diría mi amigo Luis Fong, como para sentirme “célebre” en una sociedad clasista que considera a los personas consumidoras, no ciudadanas. Entiendo que soy el Cliente de Gas Natural porque les pago un servicio, como todos los demás usuarios “distinguidos”.

El kit papal se compone de un separador con la imagen de la Virgen de Guadalupe que no guardaré, porque mantengo el “obsoleto” hábito de leer libros en papel y me recordaría “donde me quedé”, y el logo de la fundación Grupo Imperial me recodaría su oportunismo publicitario. Incluye una paloma para pegarse en el refrigerador con la foto de un sonriente Papa saludando con la mano derecha y luciendo un ostentoso anillo. Atrás, la Virgen de Guadalupe y un texto: “Papa Francisco, en Juárez Nos sentimos orgullosos de tu visita”. (Negritas en el original). Nótese la camaradería o insolencia de los jerarcas del gas, “de tu visita”. Pero igual que se puso de moda durante la guerra de Irak encabezada por George Bush, no en nuestro nombre. El poder económico de Juárez y los gobernantes hablan a nuestro nombre sin pedirnos autorización para besarle los pies al Papa. ¿Por qué nos incluyen a 10.52% de personas no creyentes y a 13.37% de religiones distintas a la católica (según datos del INEGI de 2010)?

Completa el kit, una tarjeta con la misma imagen en la paloma y al reverso, el sello: “Siéntete orgulloso de ser de Juárez. Nosotros lo estamos.” Abajo dice “Escribe tus memorias” con letras café y en amarillo y fondo blanco para compaginar con los colores del Vaticano, Yo lo vi…, En compañía de… y recuerdo que… Después de cada segmento hay tres líneas para responder. Como no tengo interés de ver al Papa, así se precie de ser Francisco, por aquello de su derivación de la tribu germana de los franken significaba hombres libres; o de  que le dicen Paco, porque a San Francisco de Asís se le conocía como el Pater Comunitatis (el Padre de la comunidad), cuando fundó la orden de los Franciscanos. Pero aprovecharé para expresar mis remembranzas…

El oportunismo de políticos y empresarios, la ciudad sitiada, la falaz campaña de Juárez es amor, el gusto de los hoteleros por la ocupación al 100% y la sonrisa de los restauranteros por esquilmar durante 24 horas al día a quienes vinieron de otras ciudades a ver al Papa. También las cercanas y “casuales” giras de trabajo. Una de Peña Nieto ofreciendo dinero para Juárez y su farsante discurso de construimos puentes, no muros, pero nunca ha exigido a Obama tumbar el Muro de la Tortilla ni una protesta seria por los asesinatos de tanto migrante. Otra de López Obrador por el Estado ofreciendo que ellos si son gente decente y cumplidora, facilitándoles a sus adversarios políticos el motivo para calificarlo de mesías. Lo bueno para el famoso fue que mitin terminó antes del día del superbowl, porque nadie le haría caso.

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También recordaré, gracias a Gas Natural de Juárez que “gentilmente” me obsequió una tarjeta donde plasmarlo, el virtual estado de sitio del 17 de febrero. Las calles cerradas y una exagerada vigilancia policiaca y militar para un municipio que, fortuitamente días antes de la visita del Papa, dejó de ser “la ciudad más violenta del mundo.” Me sentiré prisionero en mi propia casa y un sospechoso de atentar contra el llamado Santo Padre. Lo digo, pues en la frontera más bella del mundo si ya no hay asesinatos ni extorsiones, menos levantones y mejoró la seguridad, por qué tanta restricción para resguardar a un mensajero de la paz. Ese día será de asueto y no habrá clases. Burócratas y estudiantes felices porque recibirán pago completo y disfrutarán más tiempo en las redes sociales, respectivamente. Mexicanos Primero no denostará contra el magisterio porque se suspendan los días de aprendizajes. Claro, como la interrupción no la encabeza el magisterio en huelga contra mal llamada la reforma educativa, ésta si vale. Tampoco Ciro Gómez Leyva se refunfuñará porque se bloquea la circulación de media Ciudad, pues no el movimiento popular que lucha contra las políticas económicas neoliberales. Menos dirán en la ciudad que cerrar la circulación de los autos les provocará pérdidas en sus ganancias.

Otro evocación “indeleble” será cómo Juaritos (vox populi) pasó de municipio plagado de violencia a una a ser una ciudad histórica en 2011 para promover el turismo; de la ciudad del pecado transitó a Juárez es Amor. En los comerciales de Gas Natural, en un diario local se habló de la tolerancia y los abrazos abiertos. Pero la terca realidad aún recuerda que el monumento a las y los veracruzanos se erigió para desagraviar las palabras de un alcalde que las y los tildó de delincuentes. Adjetivos despectivos para las y los migrantes sobran: chihuahuitas, que denota conservadurismo, arrogancia y de querer vivir al estilo norteamericano; juarochos, para designar a las personas que viven hacinadas y con tendencia al bandidaje; torreoneros, como símbolo de mal gusto, en especial en la vestimenta; chilango, ejemplo de tranza. Hace poco oí a un cantinero en un bar de la Juárez que decía con desprecio: “Pinches juarochos, iban en la rutera quejándose de Juaritos. Deberían agradecer que tienen trabajo”. Cierto que la mayoría de la gente no es así, pero ojalá estos resabios desaparezcan y que la cotidianidad hable por la publicidad.

Me acordaré del dispendio y las frivolidades otorgadas a Francisco por los representantes de la iglesia católica. En la Arquidiócesis de México se acuñó una moneda de cinco onzas de plata para regalársela a Francisco, más 600 de una onza para halagar a obispos e invitados especiales al evento en la Catedral Metropolitana. Y para rematar el clasismo, un libro con capa de piel que firmará el Papa Bergoglio como visitante distinguido. En la ciudad, se le entregarán la llave de la ciudad, diseñada por el escultor Pedro Francisco Rodríguez, y una réplica de la Paloma de la Esperanza, cuando el Pontífice llegué a Ciudad Juárez y, cual Hollywood, pise la alfombra roja. Todavía los voceros municipales se atrevieron a decir que llaves representan también la sencillez de Francisco. Flaco favor para un Papa al menos más austero que sus predecesores. Cierra el círculo comercial de la visita, la derrama económica casi 2 mil 500 millones de pesos en las seis localidades que visitará y el descuento de 5 dólares para el evento “Dos Naciones, Una Fe” en el Sun Bowl de El Paso, Texas.

Pero no hay que ser “negativo”. Los 20 millones gastados por el municipio para maquillar las calles y jardines por donde pasará el Papa, son una muestra de la eficiencia del personal municipio cuando se lo propone. Las magras condiciones de hacinamiento en el Cereso ya ni se notan con la remodelación para recibir al ilustre visitante. El altar para oficiar la misa se edificó en tiempo récord. Vivo por el sector y observé la actividad nocturna a pesar del frío. Aquí no hubo pretextos de que llovió o el tiempo prolongado para secar el cemento. Deberían de copiar la rapidez del trabajo los encargados del PMU y terminar con las obras porque presentan a la ciudad como zona de guerra. Cientos de personas laboran cortando los árboles y las hierbas que afean los camellones, las líneas de las rúas retoman el brillo en sus carriles y los anuncios de Oxxo disimulan las fracturas del Puente Carlos Villarreal. Por la calle donde vivo, después de 10 años se taparon los baches y un solícito personal de limpia nos incitó a barrer el frente de nuestras casas. Así, el despilfarro en la colonia Hidalgo y sus alrededores algo nos dejó.

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Por otro lado, en medio de la algarabía por la llegada del Papa se aprovechó para denunciar “lo que no se vio” en los partidos, como titulaban una sección de los programas sobre el mundial de fútbol. La Red Fronteriza de Derechos Humanos denunció la remoción de una manta que habían colocado en la valla que divide la ciudad, con las palabras en inglés “Las vidas de los inmigrantes importan”. Organizaciones de la Sociedad Civil, exhortaron a contar al Pontífice la realidad de Ciudad Juárez. En la universidad se realizaron foros sobre la visita de Francisco y a su encíclica ecológica. En la coyuntura, el Equipo Argentino de Antropología Forense, declaró la inexistencia de evidencia científica y pruebas para asegurar que los cuerpos de los normalistas de Ayotzinapa se cremaron en Cocula. Ante el hecho, la titular de la PGR reconoció que el expediente sigue abierto. En Juárez, en un afán por borrar el dolor de los familiares de los estudiantes asesinados en Villa de Salvárcar, se les entregaron localidades para asistir a la misa cerca del Papa, pero como la dignidad no siempre se compra con una entrada VIP, algunos rechazaron los boletos.

En este panorama, mucha gente creemos que la visita del jefe del Estado Vaticano servirá para que se aprovechen políticos, empresarios y obispos para llevar agua a su molino. Pero que no se confíen en escuchar una retórica agradable a sus oídos. No soy católico ni adorador el Papa, ni intento predecir el sentido de su discurso, pero ya expresó su preocupación por que Argentina no se fuera a “mexicanizar”. Entiéndase que gobierno y sociedad no se sometieran a los dictados del narcotráfico. Al gobierno no le gustó y mandó su nota diplomática. El incidente quedó para la historia. En su afán de popularidad el gobierno de Peña Nieto se arriesga a escuchar severas críticas, sino en responsabilizar de los efectos de la pobreza, al menos si mencionar las causas que se inscriben en el sistema aún llamado capitalismo.

Parte del recorrido así lo indica. Aparte de la emblemática Ciudad de México, estará en San Cristóbal de las Casas, lugar del ministerio del finado Samuel Ruiz, obispo comprometido con la liberación de las y los indígenas. De alguna manera, continuó la obra de Bartolomé de las Casas. ¿Acaso Francisco hablará con beneplácito de la explotación, discriminación y racismo ancestral que padecen los habitantes originales de Chiapas? Se trasladará a Morelia, el Estado de las autodefensas, el narcotráfico, donde estalló una granada y existe pobreza. ¿Habrá algo que celebrar? En Juaritos, un cierre digno para quien viene con una misión de misericordia y paz. Se reunirá con reclusos castigados por delincuencia y encontrará otros inocentes. Antes que estigmatizarlos, son la evidencia de una sociedad desigual y donde la justicia no se aplica. Luego se encontrará con migrantes quienes en su mayoría no eligieron el sueño americano como forma de vida, sino que las condiciones de pobreza y violencia los expulsa de su región. Platicará con trabajadores y trabajadoras, en el marco de un plantón en la empresa Lenmark y de un sector maquilador que paga salarios de hambre, con laxa normatividad ecológica y niegan la libertad sindical. ¿Hay algo qué celebrar? ¿Tendrá palabras para referirse a los feminicidios?

Como no trato de profetizar ni adivinar el discurso del Papa en la ciudad, resalto que en Juárez no comerá en la mesa del patrón o del gobierno. Su comida será en el seminario con aspirantes a sacerdotes y religiosas. De Francisco depende si sus mensajes son de misericordia a favor de la gente pobre. Y si de paz, es porque en esta ciudad aún falta mucho por hacer. Los asesinatos repuntan. El virtual estado de sitio se mantiene. La policía detiene a personas a pie o en vehículo sin una orden de cateo, aprehensión o lo que corresponda. Mas si el interfecto tiene aspecto de “malandro” se le solicita una identificación y si no la trae, la trasladan a la cárcel bajo ningún delito. Los retenes inconstitucionales buscan evitar que los guiadores no manejen ebrios, pero la manta de bienvenida al Papa firmada por Oxxo no les molesta. Todo sea porque la ciudad muestre por horas lo que en la cotidianidad no es. Por eso y muchas cosas más, aunque suene a canción, si viene Francisco y ya pagamos los gastos sin consultarnos, le exijo que no sea complaciente con el poder. No por aquello del que paga manda, sino porque la paz en Juaritos requiere de la acción y de voces distantes y críticas de gobernantes y empresarios. De lo contrario, se reafirmará aquello de que la iglesia católica ha sobrevivido por siglos porque se acomoda con el poder. Hay quien afirma que durante la dictadura Argentina hizo mutis. Veremos cómo actúa en México