A más de una semana del sismo, a Enrique Peña Nieto no le cae el veinte. Se resiste a escuchar una de las mayores lecciones que ha dejado la ruina telúrica a manera de advertencia: la sociedad ya no es la misma. Su politización y toma de conciencia la mantienen alejada de su antiguo papel sumiso ante los despliegues y discursos de la autocracia. En esa dirección se inscribe el reclamo de los estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de México, quienes recientemente le gritaron a Peña Nieto: “agarre una pala y póngase a trabajar¨¿Es posible que el gobierno no entienda que en cada ciudadano subvertido por el sismo hay un voto en su contra?

1 Es claro que al gobierno de Peña Nieto no le preocupa la destrucción generada por el sismo del 19 de septiembre. Lo que le alarma es la enorme movilización ciudadana que irrumpió en el país tras el temblor de la semana pasada. A él y a su circulo cercano les atemoriza saber que atrás de la solidaridad de los mexicanos y su capacidad de agruparse para enfrentar las tragedias están los resortes impredecibles del autogobierno.

2 La catástrofe demostró que la sociedad ya no requiere de tutelas para movilizarse y que su aparición en la vía pública no necesita de lamparas de arriba ni de fariseos que guíen su camino.

3  El sismo desnudó la hipocresía y los mecanismos de manipulación de los medios alrededor de la propia calamidad. Televisa insistió en destacar la labor del Ejército y la Marina con el objetivo de apuntalar la presencia del Estado en las tareas de rescate. Sin embargo, con el caso de Frida Sofía el circo se cayó cuando quedó al descubierto la vena ficticia de una zaga construida desde el poder. En la repartición de las ganancias, a Peña Nieto la treta le beneficiaba al mantener a millones de mexicanos pegados a la televisión durante horas mientras su gobierno buscaba la puerta para escapar de la inercia. Emilio Azcárraga Jean, en tanto, ganaba con el rating  por los cielos y la consagración de su habilidad en la arquitectura de melodramas para el control social. Ambas partes se frotaban las manos. El negocio de la distracción se cebaba en la desgracia ajena y todo parecía marchar sobre ruedas hasta que se les hizo bolas el engrudo y la papita de la trama se convirtió en algo indigerible.

4 Laura Castellanos ha sido quizá la única periodista mexicana que en una investigación reciente para el noticiario Aristegui Noticias destacó algo que nos debería dejar pasmados. Cuando se supo que no existía ninguna Frida Sofía y que la persona atrapada bajo los escombros del colegio Enrique Rébsamen podría ser una mujer trabajadora de intendencia, Televisa suspendió la transmisión en vivo y el día siguiente decidió colocar en segundo plano los pormenores del rescate en ese centro de estudios. En su investigación, Castellanos se preguntó si las noticias deberían tener condición de clase.

5 El enorme ejercicio de tergiversación informativa de conductores bien vestidos y bien fumados como Denise Maerker, Carlos Loret de Mola, Ciro Gómez Leyva, Javier Alatorre, Paola Rojas y el recién resucitado Joaquín Lopez Dóriga sirvió para  revelar una vez más en qué manos están los medios, quién les paga y para qué sirven.

6 Si es cierto que las tragedias sacan lo mejor y lo peor de los seres humanos entonces el temblor fue la expresión que demostró la certeza de este apotegma y puso en su lugar a cada uno de sus componentes. Por un lado vislumbró el oportunismo y la rapiña política de la actual administración y por otro enfocó la nobleza y coraje de una sociedad capaz de organizarse por si misma.

7 El oportunismo no anda en Claudia Sheinbaum. La jefa delegacional de Tlalpan por MORENA acaba de sacarles nariz y faja a sus oponentes en la carrera por el gobierno de la Ciudad de México en el tema de los sismos. En una entrevista reciente, la “oportunísima” Sheinbaum propuso investigar a fondo el origen de los daños en los edificios más afectados y de otros que habrán de ser demolidos. Lo cierto es que la propuesta de la jefa delegacional capitalina no es descabellada si consideramos que bajo esos escombros quedó sepultada la vida de cientos de ciudadanos en la capital de los grandes negocios inmobiliarios. La vox populi dice que los mayores beneficiarios de estas construcciones han sido los mismos empresarios y políticos corruptos de siempre cuya teoría del dinero habría que localizarla en las predicas embusteras de Carlos Slim, un multimillonario inversionista que aprendió a amasar fortunas a las sombras del poder. Más allá de las pretensiones electoreras de Sheinbaum, la propuesta nos lleva a preguntarnos si no es hora de saber los nombres y apellidos, pero, además, ofrecidos por una autoridad competente, de quienes se han enriquecido a costa de levantar paredes endebles vendiéndolas a precio de oro en una de las ciudades más necesitadas de vivienda en el mundo.

8 El sismo redescubrió lo que algunos especialistas en materia hidrológica han alertado de manera reiterada. Son los estratos más vulnerables de la sociedad los que siempre han padecido en las catástrofes los mayores infortunios. Cuando los desastres naturales golpean las zonas de riesgo son los condenados de la tierra, diría Frantz Fanon, los más expuestos y con los que más se lucra. Quién puede quitarles el sello de marginados aquellos que por la miseria habitan en lugares donde la lógica de la naturaleza dicta lo contrario. La mayor parte de edificaciones desplomadas por los efectos del temblor del 19 de septiembre y de los demás sismos que afectaron Oaxaca y Chiapas unas semanas antes, no sólo fueron templos, hospitales y escuelas. Se vinieron abajo cientos de viviendas habitadas por personas de escasos recursos. En este clima no es ninguna desmesura calificar de perverso el discurso de Peña Nieto en el sentido de que su gobierno habrá de reconstruir el país en un abrir y cerrar de ojos. Mientras en las montañas del sureste la ayuda humanitaria se reparte a cuentagotas entre los que han perdido todo, la oferta gubernamental parece más un falaz acto de campaña –en víspera de la elección presidencial de 2018– que un responsable ofrecimiento de gobierno.

9 A pocos días de sucedido el cataclismo, las señales de quiénes han empezado a manejar la distribución de la ayuda humanitaria son ominosas. En Ciudad Juárez Televisa reunió siete trailers gracias a la solidaridad y apoyo de los juarenses. De acuerdo a testigos presenciales que hablaron con este medio, los camiones fueron conducidos de esta ciudad al estadio Azteca donde trabajadores de esa televisora etiquetaron las cientos de cajas con el logotipo de Caritas, una ONG con la que la empresa de Azcárraga Jean se levanta el cuello y deduce impuestos. Otro caso vergonzante es el de Graco Ramírez, gobernador de Morelos, y su consorte, quienes no han tenido prurito alguno en manipular la ayuda destinada a los damnificados en el centro del país. Con descaro y casi frente a las cámaras televisivas, ambos han usado la ayuda con claras intenciones propagandísticas. Imaginemos qué habrá de suceder con la cooperación humanitaria en manos de políticos y empresarios pérfidos en lugares lejanos y remotos.

10 A más de una semana del sismo a Enrique Peña Nieto no le cae el veinte. Se resiste a escuchar una de las mayores lecciones que a manera de advertencia ha dejado la ruina telúrica: la sociedad ya no es la misma. Su politización la mantiene lejos de su antiguo papel sumiso ante los despliegues y discursos de la autocracia. En esa dirección hay que entender el reclamo de los estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de México, quienes recientemente le gritaron a Peña Nieto: “agarre una pala y póngase a trabajar”. Así las cosas, pocos dudan de que la actual administración no sienta pasos en la azotea y advierta que en el fuego de la sociedad movilizada se cuece su próxima derrota. Peña Nieto y su pésimo equipo de asesores saben que en cada uno de esos ciudadanos subvertidos por el sismo hay un voto en su contra. Su bronca es la de no saber cómo reaccionar. Con el caso Frida Sofía se comprobó que los medios tampoco son su salvación.