De Gustav Klimt (Baumgarten, 1862), se dice que su lápiz da testimonio de su gusto por el esteticismo decadente, algo que nadie puede quitarle o prohibirle. El erotismo de Klimt forma parte de la representación de las poses más provocantes de las zonas erógenas del cuerpo.

 

Crédito de la imagen: Gustav Klimt