El delirio y el talento son cómplices. La genialidad del artista reside en su obstinación por recorrer la vida entre la sensatez y el delirio. Erick Frías y César el “Vampiro” López son dos universos distintos, sin embargo la música ha unido sus senderos. Del Pachuco desmadre de la colonia Hidalgo al cosmopolitismo de Guadalajara. De los burritos de winnie a las tortas ahogadas, de juaritos para el mundo y del mundo para juaritos. Dos imaginarios se funden para expresar un cosmos a través de acordes y melodías. La creación de una realidad alterna se esconde bajo las cuerdas metálicas de una guitarra y una aguda voz que penetra los oídos palmo a palmo, como gotas de lluvia que se apropian de la tierra después de un diluvio. El disco que emanará de la armonía y la locura de estos dos músicos llegará en el verano… ¿quién sabe?, tal vez nos ayude a trascender nuestra desértica realidad y lo escucharemos bajo la sombra de un moro macho. ¿Si sabes cómo?  “pa’ que no nos de tan duro el sol”.