¿Dónde están? es la voz que confronta y desnuda la impunidad del Estado. ¿Donde Están? es el reclamo con que Micaela Solis, poeta y dramaturga chihuahuense, alumbra la negra noche de Iguala. ¿Dónde están? es el grito sin respuesta después de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa. En Micaela Solis la mejor metáfora se construye con el filo de las certezas: ¿Dónde están? convierte al silencio en un naufrago próximo a hundirse.

¿Dónde están?, preguntamos.
¿Dónde están?, gritamos.
¿Dónde están?, clamamos.

Vagarán en los llanos o en las montañas,
en algún pueblo olvidado, indecisos
en la diáspora de caminos posibles
que abran la esperanza

Nos llegan sus señales
en este polvo suspendido
que sin verse está en la atmósfera desértica
en el mínimo universo: el polvo
que flota, que se escurre, que se filtra.

Y preguntamos de nuevo dónde están
estando tan perdidos como ellos,
minimizados como ellos
que en la nada están: en su núcleo,
pulsando en su no-ser esperando
a la omisión que somos:
la más íntima circunspección de los silencios.

Perfecta es la estrategia
como rosa  siniestra,
en este jardín de rosas negras
tapizado de: armas, armas, armas, armas.
Armas, hasta el hartazgo.
Armas, hasta el cansancio.
Armas, hasta el estallido
de la bala que reviente tu cráneo y el mío
y los de ellos.

Sin un dedo ni huella digital en el gatillo,
Hay un arma para matar a cada habitante de la tierra,
y mil balas para rematarlo.
Sí, demográficamente exponencial es la estrategia
y perfecta, como una rosa negra que se expande
de la pólvora , a la enfermedad, al envenenamiento,
a la deshidratación, al naufragio,
a la caída del tren en marcha,
a la inyección letal

La maldad es banal, se sabe;
por eso a ellos, a los malos sistemáticos,
a los estúpidos les da risa
cuando les preguntamos ¿dónde están?
Cuando les gritamos ¿dónde están?
Cuando clamamos ¿dónde están?

Y ellos, los banales, los estúpidos sistemáticos
que lo saben, callan;
que cuando callan ocultan,
y que si ocultan, mienten.
Se adueñan de la vida y de la muerte.
Negocian con la muerte.
La muerte les es un producto necesario.
Los normalistas desaparecidos
les son muy redituables en el mercado del horror.
son incertidumbre pura en el vacío que paraliza.

Porque quienes callan, ocultan y mienten
han comprometido la tierra profunda,
su petróleo, sus aguas y sus vientos;
han comprometido lo que no les pertenece.
Porque, aún comprometidas,
no les pertenece ni la tierra profunda,
ni sus aguas, ni la gente que grita, clama y pregunta.

Porque del agua, de la tierra profunda,
el aire y la historia verdadera
solo es dueña toda la gente,
los cualquiera como ellos, usted  y yo.

Es tiempo de empezar la nueva vida.
Es tiempo de salvar el agua,
el aire, a la tierra profunda y a su  gente;
es tiempo de salvar a los cualquieras
que del azar vendrán a respirar,
a cultivar la tierra hasta hacerla profunda,
a beber el agua hasta volverla transparente,
a respirar el aire, para volverlo sano.

Es tiempo de empezar el nuevo mundo.
Es tiempo de sembrar la nueva tierra.
Es tiempo de creer nuestra verdad, la verdadera.

Ciudad Juárez, Chihuahua; 26 de septiembre de 2015.