César Silva Montes, editorialista de alLímite y académico en la preparatoria Altavista desde hace más de 20 años, reclama a Javier Corral Jurado, gobernador del Estado, la entrega de un millón de pesos, como financiamiento mínimo para el sostenimiento del plantel. La exigencia de Silva Montes tiene que ver con el incumplimiento de la administración corralista, que desde abril de año pasado se comprometió con directivos de Altavista a entregar dichos recursos y hasta la fecha no ha cumplido.¿Puede un gobierno asumir el compromiso de combatir la corrupción y ofrecer a sus gobernados “un nuevo amanecer mientras niega el financiamiento a una de las preparatorias en la que se educan jóvenes de una de las zonas más empobrecidas de la ciudad? 

Ofrezco disculpas a los editores de alLímite y a los posibles lectores y lectoras para usar este espacio para un asunto estrictamente presupuestal. Quiero justificar la inserción en nuestra revista porque no tengo Twitter, Facebook ni otra de las mal designadas redes sociales, que son más bien virtuales. Tampoco me dispensa la simpatía de Carmen Aristegui para que me invite a CNN a expresar mi demanda. Ni es opción mandar una carta al director de los diarios locales especialistas en escribir calumnias, perdón, columnas con asuntos más importantes. Menos me darían unas líneas ágatas en la publicación del autoelogio llamada Cambio 16, para exigirle que ya nos deposite el millón de pesos prometidos a la Preparatoria Altavista.

Espero que no le ofenda al excelentísimo gobernador de Chihuahua mi reclamo. Leyendo la novela Una Columna de Fuego de Ken Follet, cuando en 1558 la reina Isabel I crea el primer servicio secreto, cuya misión es advertirla de posibles intrigas e invasiones, lo relacioné con su corte de 25 acompañantes (que alcancé a contar en una foto atrás de él) en la conferencia de prensa para anunciar la controversia constitucional si el Gobierno Federal no le entrega recursos por poco más de 700 millones de pesos. Ahí estaban “analistas políticos”, los políticos de paga dirían los zapatistas, actores y algún ilustre abogado, apoyando a su excelencia Javier Corral. Consejeros políticos, jurídicos y de imagen, nomás faltaba que no.

Por la noche del 8 de enero, escuché la entrevista de Aristegui al gobernador. Con esa oratoria y énfasis que lo caracteriza, era dueño del escenario. Carmen hurgaba con preguntas ad hoc para que Javier presumiera de su administración. Palabras más, palabras menos, decía que era una vendetta porque investigan las triangulaciones para la campaña priísta. Exultante aseguró que afectaba el presupuesto para cumplir con los planes de gobierno y era una afrenta para el pueblo. Pero como millones le dijeron a Bush cuando inició la guerra contra Irak: no en nuestro nombre. El magnánimo Corral si ve por la gente: no hay aumento del 6% al agua, ni incrementó la revalidación vehicular en 2016, y la educación universitaria ya es gratuita.

Esos 700 millones que demanda el gobernador son fondos extraordinarios para apoyar a los Estados quebrados como Chihuahua. Estoy a favor de que reclame mayor financiamiento, pero sin el chantaje de que son para el pueblo. Que se rasqué con sus propias uñas. Entonces me dije, pues yo también le plantearé una controversia “presupuestal” a nombre de Altavista. Resulta que en abril de 2017 estudiantes y profesorado de la Preparatoria marchamos a las oficinas de educación para protestar, porque las cinco plazas de docencia e intendencia se reasignaron a una secundaria. Nos atendió Ramón Galindo ante los medios, así como les gusta y nos les quedó más remedio que realizar pláticas con funcionarios de educación.

De las pláticas no se logró que se regresaran las plazas, pero si se prometió un financiamiento mínimo. Continuamos conversando y se registraron el tono y las desavenencias para arribar a un acuerdo en grabadoras. Reconozco que el ambiente fue de respeto y vimos señales de buena voluntad. Después nos informaron que fue aprobado un millón de pesos para Altavista. Como es evidente, la promesa no vino directamente de Javier Corral, sino de sus funcionarios en quienes, se supone, confía. Y la erogación debió de pasar por el visto bueno del gobernador. Hasta la fecha no ha llegado ni un centavo. ¿Será porque a él tampoco le aumentaron el presupuesto?

Así como Corral habla de la afectación al pueblo, acá también jóvenes de las zonas marginadas no estudian en las mejores condiciones de infraestructura. El mantenimiento de la escuela es mínimo y apoyo para el deporte es exiguo. El profesorado no tiene prestaciones ni recibe el pago a tiempo. Vivimos en el neoliberalismo educativo desde antes de Miguel de la Madrid: sin contrato de planta, sin jubilación, sin aguinaldo sin responsabilidad para el patrón y para el pago de vacaciones tendremos que inventar los cursos de verano, semana santa e invierno. Pero, ahora que está de moda la palabra, no me estoy victimizando, solo aporto elementos para sustentar que mi reclamo no viene de la opulencia, sino de la carencia.

No le pido plazas ni beneficios para el profesorado, solo invoco al derecho a la educación de la juventud. Durante los últimos 25 años hemos demostrado nuestro compromiso con la formación de bachilleres, con o sin financiamiento del Estado. Esperamos seguir la tradición de los 50 años de Altavista, porque no solicitamos dadivas ni caridad, sino el presupuesto que merece cualquier preparatoria. No decía (dientes para afuera) el presidente que incendió a México: más becarios, menos sicarios. Ahora todos lo repiten como frase de campaña, pero la realidad es otra. Entonces ¿por qué no se entrega el millón de pesos a la preparatoria? Con lo que cuesta elaborar en papel el pasquín Cambio 16 se puede cumplir el compromiso.

Ojalá y los tiempos electorales le den un respiro a Corral para que le informe su aparato de comunicación social de mi petición, porque no tengo Twitter. Por tanto, no puedo expresarlo por esa vía. No tengo muchas esperanzas de que entregue el presupuesto, porque personal de la secretaría de educación inspeccionó el plantel y sabe de las carencias. Sí es un gobierno que administra mejor los recursos, ¿entonces por qué la tardanza? ¿Será que el Secretario de Educación y Deporte por ser empresario y neoliberal no le interesa financiar la escuela pública? ¿Será que de los 700 millones nos tocaba uno? Sí es así, a organizar raspaditos y venderle el alma al diablo, porque primero habitamos Júpiter que ganarle al presidente.