Tras nueve meses de gobierno panista los chihuahuenses se preguntan ¿dónde está el cambio? Durante este tiempo, Javier Corral ha encabezado un gobierno gris al que se le ha ido de las manos la seguridad ciudadana. Incapaz de cumplir sus promesas de campaña, el gobernador, al que se le conoce su inclinación por el mal periodismo, ha creado un medio de comunicación a su medida —Cambio 16— en el que, gracias al dinero público, enaltece su figura y publicita sus bienaventuranzas administrativas. César Silva Montes recurre a la historia de la prensa del Estado para situar las pretensiones de este nuevo sultán de la propaganda.   

Un día encontré a la puerta de mi casa un ejemplar de Cambio 16, periódico de propaganda del gobierno de Javier Corral. Lo leí y me pareció anodino. Desde mis mocedades creo que los Estados tienen el derecho de elaborar sus propios medios de difusión. Al fin que la máxima del liberalismo es la libertad de expresión y de prensa. Como discurso vale, pero como entendió Lenin hace un siglo: la libertad de prensa en el capitalismo la ejercen quienes pueden pagarla. Los periódicos y los medios de difusión son aparatos ideológicos del Estado, dijo Althusser. La historia avala a este pensador de tendencia marxista. América Latina es pródiga en el uso del periodismo para desestabilizar países y servir a los intereses del poder político y empresarial.

Antes una especie de nota aclaratoria: el periodismo no es objetivo ni tiene porque serlo. El problema es presumirlo. En el caso de alLímite no oculta su postura política. La objetividad solo existe si se elimina al ser humano. Para escribirlo en cuatro palabras; la objetividad es de los objetos. Mientras haya pensamiento, habrá subjetividad. Acaso no hay una “máxima”: “no todos-as pensamos igual y qué bueno”. Por tanto, en Cambio 16, El Diario, El Norte y Hoy, aunque se precien de; decir lo que otros callan, periodismo sin compromisos o no condicionan nuestra línea editorial con la publicidad, en el fondo se mueven por el interés político y el dinero. El axioma es simple: los periódicos son instrumento de divulgación de la ideología y se convirtió en un negocio.

Me remonto a Carlos Marx y la Gaceta Renana, periódico que inició en enero de 1842. Marx fue un precursor del periodismo en la lucha de ideas. La práctica de comprar todos los periódicos para que el pueblo no se entere de los devaneos de los políticos existe, al menos, desde 1839. El Diario General Renano, fundado en 1839, subsistió por sus 3 mil suscriptores. Marx fue editor y director para difundir su crítica al gobierno. Luego se llamó la Nueva Gaceta Renana y el rey Federico Guillermo IV lo cerró en 1843.

Lenin creó el Iskra (La Chispa) en 1900, periódico político de los emigrantes socialistas de Rusia como una instancia de agitación y de difusión de las ideas comunistas. Después, se instituyó el Pravda (en ruso la verdad), fundado por Trotsky en Viena, que se convirtió en el órgano oficial del Partido Comunista entre 1918 y 1991. En la época de la Guerra Fría fue su principal espacio de propaganda. Otras publicaciones fueron: Izvestia enfocado a las relaciones internacionales, el Komsomolskaia Pravda dirigido a los sindicatos y el Pionerskaia Pravda para los Jóvenes Pioneros.

En México existió El Nacional, periódico de propaganda del gobierno junto a su agencia Notimex vigente. En Cuba existe el Gramma. El ámbito de la televisión, Hugo Chávez fundó Telesur aliado con los países de tendencia socialdemócrata como alternativa a la información de CNN y la prensa privada. También el empresariado funda periódicos. El grupo Imagen tiene el canal 3.1 de TV, la Imagen Radio y el diario Excelsior. En Ciudad Juárez Canal 5 creó el periódico Hoy. Con estos ejemplos, Corral tiene el derecho de crear su espacio ideológico para difundir sus aparentes logros. Es acertado no destinar presupuesto para publicidad institucional en los diarios, en el contexto del chayote, las gacetillas y hasta viajes financiados a los periodistas.

No obstante, un asunto es instituir un periódico de difusión ideológica pagada por sus militantes, y otro es adularse con dinero de la gente. O evitar responder a las críticas, como el inefable Fox que preguntó: “¿Ustedes leen el periódico? No, pues yo no sé leer, pero en la televisión sí lo veo. ¡Mejor! Va usted a vivir más contenta” (Proceso 17-2-2003). Ahora otro presidente de lengua larga y oídos cortos, Trump enfrenta a la prensa, duda de la veracidad de sus notas y excluye a reporteros por sus cuestionamientos. Molesto porque la prensa desentraña los vínculos de los asesores y socios de Trump con Vladimir Putin, la considera enemiga del pueblo y les restringe el uso de cámaras a las televisoras. Al fin que el magnate todo lo resuelve con tweets.

Así lo debería de hacer Javier Corral, usar las redes sociales y no gastar el erario en un periódico que solo le sirve a él. En un país donde los gobernantes publicitan la obra pública como si fuera una virtud y no su obligación, y para construir su candidatura al próximo peldaño burocrático, se volvió indispensable la propaganda. Ese es el cálculo político de Corral con su Cambio 16, pero cuando era “opositor” al PRI cuestionaba el periodismo oficialista, justo lo que ahora forja. No sigue el refrán: obras son amores y no buenas razones. Prefiere enaltecer su figura al estilo de lo que se supone era el Pravda de la Unión Soviética. Además, se sospecha que el nombre Cambio 16 plagia el nombre de una publicación española denominada Cambio 16.com.

Del número 28, el más reciente, se desprenden mis deliberaciones sobre el rasgo propagandista de la publicación. Empezando por el formato que se asemeja más a la publicidad impresa de “Coppel” que a un periódico. Igual que Coppel, se antoja para leerse en familia asumiendo los consejos, las recetas, los chistes blancos y las ofertas. Y Cambio 16 para consumir promesas, buenos deseos y el mundo de Corralandia, en donde no hay violencia, ni aumento de los servicios ni de colegiaturas, menos huelgas. No se encontrará el menor yerro de la administración. En sus páginas, Chihuahua es un lugar paradisíaco con museos, zoológicos, historia y lugares ideales para vacacionar. Nunca una tierra de asesinatos, narcotráfico, pobreza y feminicidios.

Igual que repele Corral las críticas a su administración en las calumnias, perdón, columnas periodísticas y editoriales, Cambio 16 se usa para denostar las tropelías de César Duarte. Vale. El problema es la ausencia de información que no conozcamos a través de los medios o las denuncias en la Fepade. También es patente su orientación empresarial en las notas de las empresas mineras canadienses a la cuales les abren las puertas, a pesar de los estragos generados en el territorio nacional (# 28, p. 16). En la sección Civiles en Activo, ronda el altruismo y la ideología empresarial: El Fondo del Empresariado Chihuahuense realizó mesas de diálogo en colonias para conocer las aspiraciones de los vecinos; la Escuela para Padres y la organización Cáritas que recolectó 430 kilos de alimentos para familias “vulnerables” (p. 17).

Tiene una editorialista a modo que alude a lugares comunes como “la multitudinaria e histórica marcha por la dignidad…” (# 28, p. 2) en Coahuila para protestar por el fraude en las elecciones de junio de 2017. El cartonista, afín a la ideología panista. Afirma que en las elecciones se oficializó el populismo. Paradójicamente, en la misma página aluden al Programa Kórima comparte, “para proporcionar a otro lo que necesita, es reciprocidad, obligatoriedad…” El programa se inauguró con “Vuelve a tu Escuela”, con voluntarios para pintar y reconstruir los edificios. Como seguidor de la cultura populista heredada del priismo, inició en la primaria donde estudió el hoy gobernador. Reciclando el programa salinista de solidaridad, el gobierno pone la pintura y las personas la mano de obra. Así el gobierno ahorra millones de pesos de presupuesto y queda bien.

Lo rescatable de la nota es la imagen del Secretario de Educación pintando con un rodillo. Parece que trabaja y haría bien en seguir en eso, porque es evidente su incapacidad para solucionar en conflicto en Bachilleres. Además, como corresponde a los reyes, Corral trae un rodillo con extensión coloreando la parte de arriba de una pared. Cuarón y demás subordinadas, en cuclillas, pintan la parte de abajo. Además, será la única vez que los veremos con las caras sonrientes colorear paredes, porque después serán los voluntarios quienes se encargarán. El implacable sol del desierto y sus “altas y urgentes funciones”, se los impedirán. Pero eso no es populismo. Tampoco la entrega de pinturas para 13 escuelas, las obras de pavimentación, apoyan con 56 mil pesos a ciclistas y entregan vales para construcción (# 28, p. 12-13).

Siguiendo con la política educativa, se perpetúa la diferenciación, jerarquización social y del mérito traducido en dinero. Mejor estímulo no encuentran para premiar a estudiantes que logran calificaciones de 9.5 a 9.9. Como el secretario de educación se dedica a vender pintura en su ferretería, ignora el debate pedagógico sobre los efectos de las calificaciones en la formación y sentimientos del estudiantado. Enseguida la nota de la maestra que obtuvo una beca para cursar inglés, idioma de los negocios para aplicarse en el bachillerato. En la página 7, se refieren al rediseño curricular de la Universidad Politécnica de Chihuahua con intervención del empresariado. Sin mayor deliberación, adaptan los programas de estudio al desarrollo maquilador. En el miso # 28, justifican el aumento de la colegiatura en los Bachilleres. Así el nuevo amanecer de Corral, no colabora mucho a convertir en realidad la preparatoria obligatoria y muestra el talante neoliberal de que pague quien desee estudiar. Respecto a la problemática del calor en las escuelas, en vez de acondicionarlas, se dedican a dar consejos (p. 16).

Las notas del # 28 hablan de lo bien que va Chihuahua: una campaña para recoger basura electrónica; aumentan donadores de sangre; bonificación para el pago de rezagos a la Junta de Aguas, cursos para visibilizar, prevenir y superar la violencia doméstica; y aceptar “que eres un generador de violencia”, centrado en la persona y sin contexto social (p. 5). Para responder a la violencia en el Estado, anuncian las nuevas policías estatales especializadas. Nuevos Rambos y Robocops en el uniforme y el armamento, pero sin el chip (para escribir en lenguaje informático) que los aleje de la corrupción (p. 10). A la delincuencia con origen en la desigualdad social, le siguen aplicando la solución policiaca.

Para terminar con el Pravda de Corral, los errores de fechas. En el # 28, se escribió que la escuela primaria del ínclito gobernador es la 18 de junio, no de julio (p. 2). En el # 13, se escribió que en el 11897 nació Manuel Gómez Morín y en 11911. Villa atacó Camargo (p. 22). Digo, por aquello de que presumen que trabajan con los ISO 9000 y las políticas de calidad, más lo buenos salarios a los periodistas, es inaceptable. Así, en Cambio 16 y Corralandia, no hay escases de agua, el profesorado en huelga, los aumentos en los servicios ni las ejecuciones en aumento. Un millón de pesos tirados a la basura, según reconoció Antonio Pinedo que cuesta el periódico, solo para adular al gobernador. Entiendo que hay diarios dolidos por la merma en la publicidad y golpean cotidianamente a Corral, pero éste no abona para que se le reconozca algún mérito. Nada hay de nuevo amanecer.

Inicié citando a Marx, Lenin y Trotsky para sustentar la validez de contar con un medio de propaganda y la experiencia de la Unión Soviética como algo indeseable respecto a la información. Paradójicamente, la crítica de George Orwell a la burocracia soviética en el libro El Gran Hermano, se reproduce en el capitalismo. En concreto, el Estado no debe hacer de sus periódicos un aparato ideológico y que la libertad de expresión sea solo para quienes pueden pagarla. Por tanto, si Cambio 16 va a existir debe contar con un comité editorial de ciudadanos y reporteros ajenos a los intereses del gobierno. Este periódico se paga con nuestros impuestos y debería servir como espacio de diálogo y de exigencia a cumplir las promesas de campaña. El gobierno lo utilizaría para responder a las críticas o aceptarlas que recibiría mediante correo electrónico o cualquier otro medio. Debe convertirse en un espacio plural que contraste los cuestionamientos a Corral y alguien afín conteste.

No soy ingenuo. No lo harán, porque la democracia y la libertad de expresión no es parte de sus principios. Pero indigna que Corral se queje del golpeteo político y haga un semanario a la medida de sus objetivos políticos. Que malgaste nuestros impuestos en un periódico anodino, lleno de lugares comunes, de triunfos deportivos, de asistencialismo y de voces de la ideología derechista, como si no hubiera problemas en Chihuahua. No hay análisis de la situación, ni la menor reflexión respecto a las tareas de gobierno, menos autocrítica. Escriben como si las palabras cambiaran la realidad. Como alguien dijo por ahí, el nuevo amanecer es un significante vacío.