El gobierno de Javier Corral pretende cerrar la Preparatoria Altavista con las mismas artimañas que alguna vez usó César Duarte, su antecesor. Su primer golpe ha sido retener el salario de cinco trabajadores de ese plantel, quienes viven ahora, además, bajo la amenaza de ser removidos de su centro de trabajo. Armida Valverde Cabral, directora de ese plantel, reconstruye esta historia de asedio gubernamental en la que asoma la resistencia de alumnos y trabajadores.

La Preparatoria Federal por Cooperación EMS-2/47 Altavista de Juárez, fue fundada en 1967 por los profesores, los estudiantes y los padres de familia de la primera generación de la secundaria Altavista. El origen popular de la escuela se convirtió en la impronta de un proyecto pedagógico gestado en los años convulsivos de la contracultura, conservado y sostenido por la lucha cotidiana de sus protagonistas frente al acecho de gobernantes, autoridades educativas y sindicales. Pese a todo, el servicio educativo no se ha suspendido. Por casi 50 años, la escuela ha ofrecido la oportunidad de obtener el bachillerato a 48 generaciones de jóvenes del poniente de la ciudad.

Una vez más, el poder se cierne sobre nuestras cabezas. El 9 de febrero, el profesor Héctor González Estudillo, Jefe del Departamento de Secundarias Técnicas, esgrimió la táctica del palo y la zanahoria. Nos indicó a los trabajadores federalizados de la preparatoria que seríamos reubicados inmediatamente, porque el techo financiero de la Preparatoria Altavista se transfirió a las secundarias a su cargo. Ofreció a cada uno elegir el plantel de nuestra preferencia y nos urgió a expresar la escuela de destino. Ante nuestra negativa, con talante gangsteril y sin notificación oficial de los traslados, decidió suspender nuestros salarios correspondientes a la primera quincena de febrero.

En el contexto del ciclo escolar avanzado, las secundarias técnicas funcionando y la omisión de notificaciones, cómo se comprende la actuación de las autoridades de SEECH. ¿Nos quieren llevar de aviadores? ¿Nos quieren reubicar sin dejar testimonio documental? ¿Qué quieren ocultar? ¿Por qué?

El asedio hacia nuestra escuela no es nuevo, por años hemos lo hemos padecido. Desde 2004, el gobierno federal excluyó a las Preparatorias Federales por Cooperación (Prefeco) del subsidio de energía eléctrica y mensualmente pagamos la factura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). En 2006, el Río Bravo inundó las instalaciones de la preparatoria, el seguro pagó los daños causados por el siniestro y la Dirección General del Bachillerato (DGB) se negó a entregar los recursos para reparar los edificios y reemplazar el mobiliario destruido. En el 2008, la Secretaría de Educación Pública suspendió los subsidios para gasto de operación de las Prefeco.

En el “Anexo 29 Ampliaciones a la Educación” del Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2011, publicado en el Diario Oficial de la Federación el día martes 7 de diciembre de 2010, se aprobaron recursos por 24 millones 750 mil pesos para la DGB. De esos recursos, la SEP transfirió 7 millones 260 mil 950 pesos a la Secretaría de Finanzas del gobierno de Cesar Duarte, para liquidar las relaciones laborales en las Preparatoria “El Chamizal”, la Nocturna “Adolfo López Mateos” y la “División del Norte“ en Ciudad Camargo. A las tres les convirtieron en Colegios de Bachilleres (COBACH).

Durante la administración de César Duarte arreció el acoso hacia la Preparatoria Altavista, para convertirla en Colegio de Bachilleres. En 2014, personal de Programación y Presupuesto se presentó en el plantel para reubicar al personal federalizado de la preparatoria a una secundaria técnica de nueva creación, en la colonia Los Ojitos. En 2015, el Departamento Jurídico de los SEECH me citó, en mi calidad de directora de la escuela, para plantearme “las bondades” de los Centros de Estudios Científicos y Tecnológicos de Chihuahua (Cecitech) y la posibilidad de convertir a Altavista en un plantel más de ese subsistema. En los círculos magisteriales de la Sección Octava del SNTE se festinó el cierre inminente de la preparatoria. Quienes laboramos en Altavista dedujimos que nuestra escuela era el bachillerato anunciado por César Duarte para el centro de Ciudad Juárez. Nos negamos a entregarles la escuela y continuamos nuestro trabajo.

¿A quién incomoda una escuela tan pequeña y tan pobre? ¿A quiénes inquieta la aspiración de un grupo de educadoras y educadores para formar ciudadanos en un ambiente de libertades, de ejercicio de derechos, de diversidad y respeto hacia la juventud? ¿A quiénes preocupa la asociación solidaria de 250 familias de clase obrera y 25 trabajadores de la educación, dispuestos a brindar estudios de bachillerato a jóvenes cuyo destino social sería la marginación y la pobreza? ¿A quiénes molesta una experiencia educativa que tiene como sustento la pedagogía crítica?

Los funcionarios de SEECH y de la Secretaría de Educación y Cultura que ahora gestionan el despojo de la Preparatoria Altavista, son los mismos que hemos padecido en la pasada administración estatal, sólo brincaron de un puesto a otro. Administran la educación con una sumadora, al más puro estilo neoliberal y soslayan que sus decisiones afectan a seres humanos, pero eso es irrelevante si sus cuentas cuadran. Otra vez vienen a cobrarnos. ¿Qué les debemos? ¿Será que nuestra escuela no es coto de su partido político? ¿SEECH nos pasa la factura por negarnos a tratar como objetos a las y los jóvenes para acarrearlos a sus eventos políticos? ¿Nos detestan porque no estamos al servicio de la Sección Octava del SNTE para promover el voto, ni somos sus peones en los procesos electorales?

Hoy el gobierno del “nuevo amanecer” cristaliza la promesa incumplida por César Duarte. Cancela la clave de la preparatoria e instruye la reubicación inmediata del personal federalizado. Ahora, el gobierno de Javier Corral viene por nosotros.

¿De verdad creen que nos van a borrar de un plumazo? ¿Consideran que la necesidad de nuestros salarios nos llevará a entregarles recursos gestionados por trabajadores de la preparatoria en 1978? ¿Suponen que el paso de los días nos obligará a acatar sus medidas autoritarias?

Se equivocan, compartir la vida con los estudiantes de la Preparatoria Altavista nos ha enseñado a resistir. De nosotras y nosotros esperen resistencia y lucha. Sabemos que ustedes tienen el poder y la calculadora. Nosotros tenemos la razón y la memoria.