alLímite presenta una breve selección de textos, extraídos de Escribir con luz, nuevo poemario del poeta juarense Carlos Macías Esparza

Profecía Rarámuri

Alguien ve el desierto, aquí alguna vez fue agua,

nunca ha dejado de existir la guerra.

En otro tiempo los hombres amanecían colgados

(de los árboles,

la tierra se defendía con sangre.

Curioso ahora también.

Él sigue viendo el desierto y recuerda el tiempo ha sido

(cruel con ellos,

lo sigue siendo

vendrán otras guerras, otros mundos,

solo resistirá el que venza el miedo.

Para entonces habrá caído la noche, quiere dormir

ve las estrellas, todo sigue igual allá arriba,

se duerme,

cuando amanezca promete que el imperio arderá.

***

Frontera

Hemos logrado sobrevivir a la asfixia,

del aire impuro de esta ciudad.

De bares que nos destruyen a las mujeres hermosas.

Es dura la palabra

Aquí adoramos santos de cartón

y vivimos alegres de tanta pobreza.

***

Lugar común para la soledad

Me ha derrotado el alcohol

sobre esta barra

recuerdo que unas balas acabaron con Luis Carlos Santiago,

fotógrafo,

esta copa de más es por él.

Yo pienso en la mujer que esta bailando desnuda sobre

( la pista,

afuera la ciudad se inunda,

creo que la lluvia son todas esas lágrimas,

de todos los tristes de esta ciudad,

La mujer que baila se acerca a mí,

se marcha

sabe que no hay nada peor que un borracho triste.

Allí donde está sentado joven era la plaza de toros

lugar de sacrificios de animales.

Hoy ese lugar es un Walmart, un monumento a la

estupidez humana.

Así se destruye la memoria de los pueblos.

Salgo del lugar

afuera unos indígenas venden hierbas,

sarapes, me sigo derecho y veo merodear las calles a

(los militares,

el sonido común de una sirena trae noticias de una tragedia.

Sigo caminando como un Charly García fuera de lugar,

somos vigilados constantemente por pájaros metálicos.

Compro una cerveza, los espectaculares son poemas

engaña pendejos.

Paso por las iglesias cerradas, las puertas de dios están cerradas,

todo esta cerrado, casas incendiadas, parques solos,

menos alguien que se niega a morir.

El sonido de las ambulancias es aterrador,

los ojos tristes de un joven se han cerrado para siempre,

el olor a pólvora ha llenado mis pulmones.

Todo esto pasa dentro de mi pupila en fracción de minutos.