…¿dejamos de trabajar el hierro y la piedra en el momento en que la formaica fue descubierta? No. Entendimos que esas sustancias aún son formas vitales de riqueza mineral de las que podríamos construir nuestro futuro, si solo tuviéramos el ingenio y la imaginación.

Alan Moore[i]

J.H.León

[i] MOORE, Alan. (Introduction) En MIGNOLA, Mike. Wake the devil. Dark Horse Comics. 1996.

 

¿Qué significa pintar en el siglo XXI? ¿Es acaso un ejercicio fútil en un contexto artístico (institucionalizado) que no se preocupa por realizar otra cosa que no sea rumiar sobre sí mismo?; tiempo en el que los artistas se preocupan sólo por cuestionar la amplitud y límites de la artisticidad, siempre desde la distancia irónica; dirigidos por el canto de sirena que es la novedad. Porqué, seamos sinceros: vivimos en una resaca teórica permanente, un estadio de indefinición, en el que la impermanencia es el paradigma. Pero como siempre sucede se perfila una academia dominante, que por definición: secciona etiqueta y determina las manifestaciones susceptibles de artisticidad, esto no es un problema per se sino algo más bien contradictorio dadas las características ya mencionadas. A esto, agreguémosle que la dictadura de la novedad conlleva al subjetivismo, y todo parece indicar que la pluralidad o bien multiplicidad posmoderna no necesariamente significa tolerancia.

Acerca de la novedad, resulta evidente que no puede ser el factor predominante de la artisticidad, ya que es innegable la influencia del pasado y el presente en proceso creativo, como lo expone Kirby Ferguson  en su webdocumental Everything is a remix (Todo es un remix):

La creatividad no es magia, sucede  al aplicar herramientas ordinarias de trabajo a materiales existentes.[i]

Más adelante acota cuales son para él estas herramientas: Copia, Transformación y Combinación. Podemos ver entonces que cualquier pretensión de novedad absoluta es cuanto menos una falacia si no, un engaño.

Y respecto a lo que podríamos generalizar como una academia posmoderna[ii] vemos que se contradice en sus propias bases, ya sea al pretender haber superado lo que ésta misma  ha denominado como medios o manifestaciones “tradicionales”. O bien al cerrar espacios públicos a dichas manifestaciones, nombrándolas despectivamente como artesanías y anacronismos. Esto lo podemos ver como un proceso natural de negación o mejor dicho de dialéctica. Las manifestaciones establecidas o dominantes gestan dentro de sí mismas su negación o contraparte, estas se enfrentan y cambian de lugar, lo emergente se establece como dominante y niega tanto a su antecesor como a cualquier posible sucesor. Sin embargo el presente fenómeno se ha estancado principalmente por dos factores: La apoteosis de la novedad, y la marcada mercantilización de las obras de arte.

Podría argumentarse que ambas siempre han estado presentes en el mundo del arte, pero el cambio está en la forma y el trasfondo de su presencia; Es más, podemos afirmar que el fundamento, la episteme del estadio actual del mundo del arte es el segundo factor: la mercantilización de las obras de arte. Que pierden así todo trasfondo humano, filosófico y estético. La transformación del arte en una inversión redituable, el despojo de toda humanidad, no solo de las obras sino del mundo del arte en general. Basta con ver la aséptica apariencia de museos y galerías y otros espacios “artísticos”.

Las fachadas teóricas y las endebles bases en que se sustenta este fenómeno han sido expuestos y revisados por muchos pero uno de los análisis más concretos y directos están en el documental The Mona Lisa curse (la maldición de la Mona lisa) de Robert Hughes. En él podemos ver la sucesión de hechos que llevaron a los ya mencionados cambios, aquí no podemos dilatarnos mucho en una exposición al respecto, pero si podemos acotar algunos elementos de su discurso. Al inicio del cual, sentencia que “la cuestión de este cambio es solo acerca del dinero”[iii]. Con ello nos introduce a la realidad de un arte admirado no por alguna perspectiva  estética, o critica sino por su precio. Recordemos que el arte es hoy “el más grande de los mercados sin regularizaciones, tan solo después de las drogas”.

En este medio, es que el pintor se encuentra muchas veces fuera de lugar, como lo expreso el pintor noruego Odd Nerdrum:

El gran error (desde) los modernistas es que han exigido todo lo que un pintor figurativo clásico no les puede dar, renovación constante, interesantes experimentos y conformidad con los estilos contemporáneos, etc. Un pintor con del estilo de los maestros antiguos es sensual. Su meta es quedar absorto en su trabajo y hábilmente plasmar los momentos eternos de la vida sin ningún prejuicio. Pero al hacer esto, él no está protegido por su tiempo. Él tiene que competir con lo mejor creado de todos los tiempos. Esta es una carga pesada, que se hace más pesada cuando se ríe de su esfuerzo o se le ignora. Cuando, además, afirma ser un artista, es, por supuesto, colocado en la parte inferior de la jerarquía. Porque él está en una situación falsa, todo lo que hace está mal.[iv]

Podríamos tardarnos en ejemplos de la problemática actual, pero lo que pretendemos hacer aquí es contestar la pregunta con la que abrimos el texto, esperamos que con lo ya realizado baste como una muestra. Y es que estas líneas no tratan de negar una manifestación en pos de otra, se trata de detener la negación que una hace de todas las demás: Más específicamente, no tratamos de hacer una apología de la pintura y mucho menos de justificarla, sino de plantear o reiterar lo innecesario de una justificación a cualquier medio en el contexto actual. Esto llevará lógicamente al principio de un planteamiento de la pintura contemporánea.

Respecto a la falsa dicotomía Nuevo/Viejo. Podemos afirmar que esta se sustenta solo en una parte del fenómeno artístico, la del posmodernismo aplicado, ya que de hecho en sus bases teóricas no se plantea un final a lo “viejo” sino una concientización de éste.[v] A fin de esto entendemos una separación en pertinencias estéticas en el fenómeno artístico, cada una con sus características propias y por ello útiles para entender la multiplicidad artística. Sin embargo, los empaches de teoría, generan meros ejercicios teóricos en vez de obras de arte. En ese sentido abogaríamos por una creación sincera, cultivada y sustentada, pero también substancial. No se puede ser indiferente a una obra de arte sincera, pensada, sentida, estudiada y creada en vez de formulada. Una obra de arte es el testamento de un alma humana. Un Ser Humano relacionándose con otros más allá de límites y fronteras espacio temporales. Entonces, ¿Por qué circunscribir simplemente a  una ideología determinista y elitista lo que nuestro ser puede crear?

¿Qué significa pintar en el siglo XXI? Pintar hoy en día es por sí mismo una declaración ante el panorama artístico y teórico, sin que esto sea una negación del presente artístico, de las nuevas tecnologías y formas de expresión. Por el contrario es una elección consiente del contexto histórico, se trata pues de la concientización de que la poética personal requiere de las características propias del medio pictórico para realizarse plenamente. Así la pintura ejercida con conciencia no es anacrónica sino atemporal.

Citas

[i] FERGUSON, Kirby. Everything is a remix (part 3 elements of creativity). Consultado el 29 de diciembre del 2014. Disponible en : http://everythingisaremix.info/blog/everything-is-a-remix-part-3

[ii] O si se prefiere Post-contemporánea, post-artística, Antiartística, o demás variaciones que no son ni pretenden (en su mayoría) ser establecidas por completo, y por ello dichos términos solo son aproximaciones teóricas a una realidad muy compleja y aún muy cercana.

[iii] HUGHES, Robert. The Mona Lisa curse (la maldición de la Mona lisa). Channel 4 TV. Reino Unido. 2008.

[iv] NERDRUM, Odd, Kitsch — “La Super estructura de la sensualidad”, Discurso de Nedrum en el Museo de Arte Haudar en Tonsberg, Noruega, 19 Junio de 1999.

[v] Véase por ejemplo C. DANTO, Arthur. Después del fin del arte. Ed. Paidos.